En bosques del Edomex detectan cambios en el comportamiento del agua por apertura de caminos

En bosques del Edomex detectan cambios en el comportamiento del agua por apertura de caminos. Foto: Especial

En bosques del Edomex detectan cambios en el comportamiento del agua por apertura de caminos

En bosques del Edomex la compactación del suelo ha modificado el flujo del agua de lluvia.

Tania Albino
Septiembre 19, 2026

La apertura de caminos y terraplenes con maquinaria pesada dentro de zonas forestales del Estado de México está dejando modificaciones en el suelo que alcanzan el comportamiento del agua de lluvia.

Durante 2026, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ha documentado este tipo de intervenciones en municipios como Ocoyoacac y Jilotzingo, algunas dentro o en zonas vinculadas con Áreas Naturales Protegidas.

En Ocoyoacac, la autoridad constató la remoción de 460 metros cuadrados de cubierta vegetal, la construcción de un terraplén de 260 metros cuadrados y la apertura de un camino de 50 metros de longitud por cuatro metros de ancho. La maquinaria provocó compactación del suelo y modificó el flujo del agua de lluvia.

Por apertura de caminos se pierde la estructura

Sebastián Rodríguez, especialista en medio ambiente, explicó que el problema comienza cuando el suelo pierde la estructura que permite recibir y distribuir el agua de lluvia, pues el tránsito de maquinaria puede reducir los espacios internos por donde ésta se infiltra.

“El problema es que disminuye su porosidad y cambia la velocidad con la que el agua puede entrar al terreno. Una parte mayor de la precipitación puede desplazarse por la superficie, particularmente durante lluvias intensas. Si ese escurrimiento se concentra, aumenta la capacidad de transportar partículas y sedimentos hacia zonas más bajas”, señaló.

La modificación del terreno también implica retirar la cobertura que protege el suelo. En Jilotzingo, la Profepa detectó la apertura de caminos y terraplenes con maquinaria pesada en un predio de aproximadamente 15 hectáreas, además de remoción de encinos. En Santa María Mazatla identificó una brecha y un terraplén que afectaron alrededor de 3 mil metros cuadrados y ocasionaron remoción de ejemplares de encino.

En bosques del Edomex detectan cambios en el comportamiento del agua

La vegetación cumple una función en la regulación de la lluvia antes de que ésta llegue al suelo, mientras que las raíces contribuyen a mantener su estructura.

“Las raíces generan conductos dentro del suelo y la materia orgánica ayuda a conservar humedad. Cuando se elimina esa cobertura, el impacto de las gotas de lluvia llega directamente a la superficie. Si además existe compactación, nivelación o relleno, se modifican simultáneamente varios mecanismos que intervienen en la infiltración y en el escurrimiento”, explicó el especialista.

Los expedientes de 2026 muestran que las modificaciones no se limitan a los caminos. En Ocoyoacac se documentaron trabajos de relleno y nivelación sobre aproximadamente 6 mil 300 metros cuadrados, con 800 metros cuadrados dentro del Parque Nacional Insurgente Miguel Hidalgo y Costilla. En Coatepec Harinas se reportó la remoción de 1.78 hectáreas de bosque de pino y, en otro sitio, de 1.5 hectáreas de vegetación forestal, además del derribo de 10 encinos.

En Amanalco, la Profepa encontró remoción de vegetación en 2 mil 500 metros cuadrados, extracción de tierra y piedra y compactación del terreno. En Ocuilan detectó la remoción de vegetación forestal en mil 207 metros cuadrados, además de retiro de suelo y subsuelo, dentro de la región del Bosque de Agua.

No se puede atribuir directamente a los caminos

Esta zona es considerada por la Profepa estratégica para la recarga de acuíferos y el abastecimiento de agua para más de 20 millones de personas del centro del país. Sin embargo, los casos registrados no permiten atribuir directamente a cada camino una disminución del agua disponible.

Rodríguez explicó que la relevancia está en observar el efecto acumulado de las modificaciones dentro de una misma cuenca.

“No se debe analizar únicamente la superficie de un camino, sino su relación con otras áreas desmontadas, rellenos, construcciones y cambios en el terreno. Cuando varias superficies pierden sus condiciones naturales, cambia la manera en que el agua se distribuye durante una precipitación. Por eso es necesario estudiar estas intervenciones considerando el conjunto de la cuenca y no solamente el punto donde se realizó la obra”, indicó.

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