La historia de Celsy es la prueba de que el arte puede convertirse en un lenguaje universal capaz de derribar cualquier barrera de comunicación. Su labor como maestra de pintura en los Centros de Atención Múltiples del DIF Naucalpan va mucho más allá de la enseñanza técnica: es un testimonio vivo de que la discapacidad auditiva no es un impedimento para alcanzar un desarrollo profesional de alto nivel.
Celsy, docente de artes en el DIF Naucalpan
En el aula del Parque Naucalli, el sonido de los pinceles sobre el lienzo sustituye a las palabras, y cada trazo se convierte en un puente de inclusión y sensibilidad.
/https://wp.lajornada.prod.andes.news/wp-content/uploads/2026/05/image-250.png)
Celsy es una talentosa artista que ha transformado el silencio en un espacio de creatividad y confianza. Con tan solo 22 años, sus clases no se limitan a la teoría del color o la composición; son experiencias profundamente visuales y táctiles que invitan a los estudiantes a percibir el arte desde una perspectiva distinta, como lenguaje universal y la inclusión como un derecho irrenunciable.
Enseñar con el corazón y las manos
Con el apoyo de una intérprete de Lenguaje de Señas, destacó la artista que ha desarrollado un método de enseñanza que se centra en las texturas, el movimiento de las manos y la expresión de las emociones a través del color.
/https://wp.lajornada.prod.andes.news/wp-content/uploads/2026/05/image-251.png)
“Ella enseña con el corazón y las manos”, afirman sus alumnos, quienes encuentran en sus sesiones un espacio seguro para expresarse sin miedo.
La presencia de Celsy en el DIF Naucalpan ha generado un ambiente de inclusión real, donde la diversidad se convierte en fortaleza y la creatividad en puente de comunicación. Para niños, jóvenes y adultos, con y sin discapacidad, ella es guía y ejemplo de resiliencia.
Su éxito personal y profesional motiva a la comunidad a integrarse al mundo laboral y artístico, rompiendo estigmas sociales que históricamente han limitado a este sector. Cada pincelada que comparte es también un mensaje de esperanza y un recordatorio de que el talento no conoce límites.
El DIF municipal ha impulsado este programa no como un acto de asistencia, sino como un reconocimiento a la capacidad técnica y artística de Celsy.
La iniciativa busca sensibilizar a la población sobre la importancia de la Lengua de Señas Mexicana y la necesidad de abrir espacios donde el talento sea el único criterio de selección. Su historia recuerda que la inclusión no debe ser vista como concesión, sino como derecho, y que la diversidad enriquece a la sociedad.
El contexto estatal refuerza la relevancia de su labor. En el Estado de México, más de 2.7 millones de personas viven con alguna discapacidad, lo que equivale a 16.3% de la población.
Oportunidades para la comunidad sorda
Programas como el del DIF Naucalpan cobran entonces un valor especial pues visibilizan y dan oportunidades a personas sordas, promoviendo la Lengua de Señas Mexicana como herramienta de inclusión y reconociendo que el talento no conoce fronteras.
Para Celsy, cada obra es un mensaje que trasciende las palabras. Su vida y trayectoria son prueba de que el arte puede convertirse en una voz poderosa para quienes han sido invisibilizados. Ella ha transformado el silencio en un lenguaje universal, capaz de inspirar y abrir caminos. Su legado es un llamado a la empatía, a la inclusión y a la certeza de que todos merecen encontrar su propia voz. El arte que rompe el silencio es, en realidad, el eco de una sociedad que empieza a escuchar con los ojos y a sentir con el corazón.
Los testimonios de los alumnos y las familias reflejan la huella que deja en cada persona. Mariana, jovencita de 11 años, confiesa que antes pensaba que la pintura era solo para quienes sabían dibujar bien, pero con Celsy aprendió que cada trazo cuenta una historia.
José Luis, de 15 años, asegura que nunca había sentido tanta conexión con un maestro. Patricia, madre de un alumno con discapacidad motora, comparte que su hijo ahora espera con ilusión cada clase porque pintar con ella es como hablar sin palabras. Ana, alumna adulta, resume la experiencia: “Gracias a ella descubrí que el arte puede ser mi forma de comunicarme”.
La maestra Celsy ha demostrado que la enseñanza no depende de la voz, sino de la pasión, y que la verdadera transformación ocurre cuando se derriban las barreras y se abren las puertas al talento. Su historia ilumina el camino hacia una sociedad más justa, donde el arte se reconoce como lenguaje universal y la inclusión como un derecho irrenunciable.
El taller, permite que personas con debilidad auditiva se expresen a través de la pintura. Foto Especial
Continúa leyendo:
¡La Jornada Estado de México ya está en WhatsApp! Sigue nuestro CANAL y entérate de la información más importante del día.
pat

/https://wp.lajornada.prod.andes.news/wp-content/uploads/2026/05/image-249.png)

