Pese a una inversión superior a mil 350 millones de pesos anunciada por el Gobierno de México para el saneamiento y restauración del sistema Lerma-Santiago durante 2026, el río Lerma continúa enfrentando problemas de contaminación en territorio mexiquense por descargas de aguas residuales, residuos sólidos y otros contaminantes, por lo que especialistas consideran que la recuperación dependerá también de acciones permanentes de vigilancia y prevención.
Persiste contaminación en Río Lerma
De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), los recursos forman parte de una estrategia nacional para recuperar una cuenca integrada por 245 municipios de nueve estados, con una superficie superior a seis millones de hectáreas y que beneficia de manera directa a 21 millones de personas.
Sin embargo, la contaminación continúa presente en distintos puntos del Estado de México. Como parte de las acciones emprendidas, el Gobierno Federal informó que durante 2025 fueron retiradas 955 toneladas de residuos sólidos de las márgenes del río, además de proteger 847 hectáreas del humedal Ciénegas del Alto Lerma y priorizar la restauración de otras 3 mil 24 hectáreas.
También se construyen, rehabilitan o amplían seis plantas de tratamiento de aguas residuales, se reconvierten otras siete y se edifican 17.48 kilómetros de colectores para reducir las descargas sin tratamiento.
Permanencia de fuentes de contaminación
Para Sebastián Rodríguez, especialista en medio ambiente, la permanencia de fuentes de contaminación demuestra que la inversión en infraestructura representa solo una parte del proceso para recuperar el afluente.
“El problema del Lerma no comenzó este año y tampoco se resolverá con una sola inversión. El río recibe contaminación desde distintos puntos de la cuenca, por lo que mientras continúen las descargas irregulares, los tiraderos clandestinos y la falta de tratamiento suficiente de aguas residuales, cualquier esfuerzo tendrá resultados limitados. Lo que se necesita es mantener vigilancia permanente y hacer que quienes contaminan asuman su responsabilidad”, señaló.
Añadió que el deterioro del río también repercute en el funcionamiento ambiental de la cuenca y en la disponibilidad del recurso hídrico para las comunidades.
“Cuando un río pierde calidad ambiental también disminuye su capacidad para sostener ecosistemas, afecta la recarga de acuíferos y aumenta los riesgos para las comunidades cercanas. No se trata únicamente de limpiar la basura visible; también es indispensable reducir la carga de contaminantes que viaja en el agua y que muchas veces no puede observarse a simple vista”, dijo.
Continuidad de las acciones será determinante
Rodríguez indicó que la continuidad de las acciones será determinante para evitar que el problema se repita en los próximos años.
“La inversión es importante porque permite ampliar la infraestructura y recuperar espacios naturales, pero el saneamiento será sostenible únicamente si se evita que el río vuelva a contaminarse. De lo contrario, el dinero público terminará utilizándose una y otra vez para atender el mismo problema”, comentó.
El río Lerma recorre aproximadamente 708 kilómetros desde el Estado de México hasta el lago de Chapala, en Jalisco, por lo que su recuperación forma parte de los proyectos ambientales prioritarios impulsados por el Gobierno de México durante 2026.
El programa contempla ampliar la capacidad de tratamiento de aguas residuales, fortalecer la inspección de descargas, ejecutar obras para disminuir inundaciones y restaurar ecosistemas. Durante 2025 ya se habían ejercido otros 408 millones de pesos en infraestructura y acciones ambientales.
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