Cuando el maíz comenzaba a echar sus primeros elotes, por el mes de agosto, los campos de Otzolotepec adquirían un atractivo especial. Entre las largas hileras de surcos, las mazorcas tiernas despertaban el apetito de propios y extraños. Era entonces cuando aparecía un personaje indispensable en la vida del campo: el milpero, el hombre encargado de vigilar los sembradíos para evitar que alguien se llevara los elotes o que los animales causaran estragos en los maizales.
Bastaba con internarse en los caminos que atravesaban las milpas para encontrarse con él. Caminaba por las orillas del sembradío o entre el maíz, observaba a su alrededor y se mantenía atento a cualquier movimiento sospechoso. Quienes necesitaban atravesar la milpa para llegar más rápido a su destino sabían que podían encontrarse con él. Más de uno prefería buscar otra ruta antes que enfrentarse al milpero.
Su nombre popular provenía de la labor que desempeñaba: cuidar la milpa. Aunque el oficio no fue exclusivo del municipio, vale la pena recordarlo a través de quienes lo ejercieron en Otzolotepec y formaron parte de una época en la que el trabajo del campo marcaba el ritmo de la vida cotidiana.
¿Quién podía convertirse en milpero?
El patrón solía elegir a alguno de sus peones más responsables, trabajadores y de mayor confianza. Sin embargo, entre los recuerdos de algunos otzolotepenses también aparece otra versión, no exenta de picardía: decían que a veces se escogía a los más gandallas, aquellos que no se dejaban de nadie. Otros, por iniciativa propia, se acercaban al patrón y se ofrecían para el trabajo “Patrón, yo quiero ser milpero”.
La temporada comenzaba a mediados de agosto, cuando los elotes estaban listos para ser cortados, y terminaba hasta que se levantaba la cosecha, allá por noviembre o principios de diciembre. Durante esos meses, el milpero se convertía en vigilante permanente de la parcela. De día y de noche recorría los sembradíos, atento a cualquier persona o animal que pudiera poner en peligro el fruto de tantos meses de trabajo.
Al caer la noche, cuando el campo quedaba envuelto en la oscuridad, comenzaba la parte más dura de su jornada. Con una linterna de mano se abría paso entre las plantas; sobre los hombros llevaba su gabán o poncho, con el que se protegía del frío y de la lluvia. Cuando el aguacero lo sorprendía en pleno recorrido, el agua resbalaba por el ala de su sombrero mientras avanzaba entre los surcos.
Eran noches de lluvia, relámpagos y viento. Por instantes, la luz de los rayos iluminaba el maizal y dibujaba su silueta entre las plantas, para dejarlo nuevamente a oscuras unos segundos después. Había que continuar caminando, aunque el cansancio pesara sobre los hombros y el sueño comenzara a vencerlo. Aunque por momentos cerrara los ojos para descansar, el milpero debía permanecer alerta. Su responsabilidad no terminaba cuando los demás se iban a dormir.
Entre la soledad y los misterios de la noche
En una labor tan singular no podían faltar las anécdotas, algunas de ellas envueltas en ese misterio que tantas veces acompaña a los relatos de los pueblos.
Cuentan que, en cierta ocasión, uno de aquellos hombres despertó por la mañana dentro de su ranchito y se encontró con algo que no pudo explicarse. Se había acostado en una posición y amaneció en otra, con la cabeza hacia donde debían estar los pies. Su ropa estaba regada por el lugar y el cinturón colgaba de uno de los morillos de la entrada.
Todavía desconcertado, trataba de comprender qué había sucedido durante la noche cuando se encontró con sus compañeros milperos.
—¿Cómo te fue anoche con la viejita? —le preguntaron, sorprendidos.
—¿Cuál viejita? —respondió, sin entender de qué hablaban.
—¡Pues la hechicera! Estuvo mucho tiempo en tu rancho.
Aquella respuesta no hizo más que aumentar su desconcierto. ¿Qué había ocurrido mientras dormía? ¿Quién o qué había entrado en su refugio? El hombre no tenía una explicación y, quizá por eso, la anécdota permaneció en la memoria de quienes la conocieron.
Pero no todas las visitas nocturnas tenían que ver con brujas o hechiceras. En otras ocasiones, alguien se acercaba al ranchito para hacer compañía al milpero y aliviar, aunque fuera por un rato, las largas noches de soledad y frío.
Los nombres que permanecen en la memoria
La memoria de los mayores conserva el recuerdo de algunos milperos que, por su trabajo y las anécdotas que protagonizaron, alcanzaron cierta fama en la comunidad.
Allá por la década de 1950, en el rancho del señor Adrián Vargas Ordóñez, hubo tres milperos de renombre: Cruz Hurtado Salvador, Honorio Hernández y Gregorio Varas. En otro rancho, propiedad del señor Juan Quiroz, desempeñaron esta labor los hermanos Jacinto y Juan Martínez.
Sus nombres forman parte de aquellos recuerdos que sobreviven al paso del tiempo, cuando el trabajo del campo reunía a numerosos hombres y mujeres, y las grandes extensiones de maíz demandaban una mano de obra que hoy difícilmente podríamos imaginar.
El milpero no era solamente un cuidador de sembradíos. También formaba parte de una manera de vivir, de una relación estrecha con la tierra y de una época en la que el esfuerzo humano resultaba indispensable para levantar una buena cosecha.
Hoy, aquel oficio ha desaparecido. Ya nadie contrata al milpero como antes para vigilar los maizales. También se han ido perdiendo las formas ingeniosas con las que construía su refugio para pasar las noches, el ranchito, y elaboraba su abrigo ,el poncho, para protegerse de la lluvia. Ambos dejaron de ser objetos cotidianos para convertirse en recuerdos de una época que merece ser recordada.
**Francisco Hurtado, **Cronista vitalicio de Otzolotepec
TE SUGERIMOS:
- Barda colapsa en colonia Mártires de Río Blanco en Naucalpan; Protección Civil acordona área
- Tepotzotlán alista festejos de Día de Muertos con leyendas, xoloitzcuintles y arte madonnari
- Día Mundial del Pan: Radiografía de una industria de 60 mil panaderías en México
- Difieren sentencia contra presunto feminicida de Itzel Díaz en Tepetlixpa; familia exige pena máxima de 70 años
¡La Jornada Estado de México ya está en WhatsApp!Sigue nuestro CANAL y entérate de la información más importante del día.
TAR

/https://wp.lajornada.prod.andes.news/wp-content/uploads/2026/10/milpero-maizales-Otzolotepec.png)

