El comportamiento de los precios de los combustibles durante 2026 ha tenido efectos que van más allá del gasto que realizan los automovilistas al cargar gasolina o diésel. Especialistas señalan que el aumento en el costo de estos energéticos ha repercutido en la economía familiar al incrementar los costos de transporte de mercancías, encarecer diversos productos de consumo cotidiano y reducir el poder adquisitivo de los hogares.
Durante este año, el precio internacional del petróleo registró incrementos asociados a conflictos geopolíticos y restricciones en la oferta mundial, situación que elevó el costo del diésel en México. Ante este escenario, el Gobierno federal implementó medidas para contener su precio. Sin embargo el diésel sigue al tope establecido, 27 pesos.
Si el precio de combustible aumenta nos afecta a todos
El académico, Mauricio Salinas Ortega economista especialista en desarrollo regional, explicó que el combustible constituye un insumo estratégico dentro de la economía debido a que participa en prácticamente todas las cadenas de producción y distribución.
“El combustible funciona como un insumo transversal. Naturalmente si su precio aumenta nos afecta a todos. Desde la teoría económica esto se conoce como inflación por costos, donde el incremento de un insumo esencial termina trasladándose, de forma gradual, al consumidor final. Hay estimaciones de que esto ha reducido la capacidad de consumo en las familias hasta en 20%”, explicó.
Agregó que alrededor del 80% de las mercancías se moviliza por carretera, por lo que el transporte terrestre concentra una parte importante de la distribución nacional.
Además diversos organismos del sector han señalado que el diésel puede representar hasta 30% del costo operativo de un viaje de carga, por lo que cualquier variación en su precio repercute en toda la cadena comercial.
Impacta incluso a aquellas que no utilizan automóvil modificando el gasto familiar
Señaló que este fenómeno impacta directamente en la capacidad de compra de las familias, incluso de aquellas que no utilizan automóvil de manera cotidiana.
“Aunque una persona no tenga vehículo, termina pagando parte del incremento porque los productos que adquiere incorporan mayores costos logísticos. El efecto no aparece de inmediato en todos los bienes, pero conforme las empresas reponen inventarios y realizan nuevos traslados, ese aumento ha comenzado a reflejarse”, comentó.
Añadió que el impacto también modifica la distribución del gasto familiar, ya que una mayor proporción del ingreso debe destinarse a cubrir necesidades básicas relacionadas el consumo diario.
“Cuando el ingreso permanece igual, pero aumentan los costos de movilidad y de los bienes esenciales, el resultado es una reducción del poder adquisitivo, naturalmente. Las familias destinan más recursos para mantener el mismo nivel de consumo, lo que limita su capacidad para ahorrar, invertir en educación, salud o recreación y al mismo tiempo deriva en una presión económica importante”, concluyó
TE SUGERIMOS:
TAR

/https://wp.lajornada.prod.andes.news/wp-content/uploads/2026/07/impacto-precio-combustible.png)

