Una lesión laboral y la búsqueda de justicia por el homicidio de su hermano han mantenido a J. Carmen, originario de Amecameca, viviendo a la intemperie en los límites de Metepec y Toluca
Desde hace seis meses, J. Carmen habita en el bajo puente de Pilares, en el municipio de Metepec. Una lesión del nervio ciático lo obligó a renunciar a su trabajo y buscar refugio en la calle.
Jornalero habita bajo puente por salud y justicia
Originario de Amecameca, el hombre de 56 años mencionó que, además de su problema de salud, las indagatorias por el asesinato de su hermano lo fuerzan a permanecer en la vía pública, pues debe acudir constantemente a la Fiscalía General de Justicia del Estado de México. De otra manera, le sería imposible pagar los traslados.
Abrigado apenas con una vieja chamarra, J. Carmen resiste el frío de la temporada invernal. El clima no le impide regalar una sonrisa a los transeúntes. A petición de este reportero, le roba unos minutos a su desayuno para relatar la historia de cómo llegó al lugar que hoy le sirve de casa.
Cuenta que hace más de ocho meses partió de la zona de los volcanes con destino al estado de Chihuahua para emplearse en actividades del campo, pero el trabajo terminó en julio, entonces, como cada año arribó al municipio de Metepec para laborar en una nogalera recolectando nueces, posteriormente iría a Tlayacapan, en Morelos en donde ya había conseguido un empleo temporal.
“Todo el tiempo ando de un lado para otro, no sé estar en un solo lugar, solo me dejo llevar; donde haya trabajo, para allá voy. Así es mi vida”, afirmó.
Mientras laboraba recolectando nueces, le avisaron que a su hermano, Agustín Galán Laguna, lo asesinaron en Chalco. La noticia le cambió el destino, pues en ese momento acudió a la Fiscalía para pedir ayuda y desde entonces acude constantemente a pedir informes sobre el caso.
Comerciantes de la zona lo describen como una persona tranquila
El empleo en la nogalera terminó y tuvo que buscar un nuevo trabajo. Fue ayudante de herrero y, para ganar unos pesos extra en sus ratos libres, hacía “chambitas” de jardinería. Recuerda que en una ocasión le pidieron deshierbar un terreno, pero en un movimiento inesperado todo le comenzó a doler: espalda, cuello, piernas. Fue al médico y le diagnosticaron lesión del nervio ciático, motivo por el cual debía guardar reposo y tener muchos cuidados..
El dinero que había ahorrado poco a poco se acabó. Entonces tuvo que decidir entre regresar a su tierra y olvidarse de la investigación del homicidio de su hermano, o permanecer en Metepec. Ante la falta de recursos, optó por habitar el bajo puente de Pilares, en los límites entre la capital mexiquense y el municipio alfarero.
J. Carmen asegura que en varias ocasiones las autoridades de Metepec le han brindado apoyo, incluso le ofrecieron llevarlo a un albergue temporal, pero ha rechazado la oferta.
“Quiero recuperarme pronto, buscar un trabajo, rentar un cuarto; no me gusta causar molestias. Yo no bebo, no me drogo, simplemente aquí duermo, aquí paso todo el día, pero pronto me iré”, dijo.
Comerciantes de la zona detallaron que J. Carmen es una persona tranquila, amable y ordenada, que no se mete con nadie. Por eso, muchas personas le llevan comida, medicinas y agua, alimentos que comparte con una bandada de palomas que se han convertido en sus amigas.
J. Carmen indica que, además de piscador, herrero y jardinero, también sabe preparar carnitas y barbacoa.
“No es por nada, pero quedan bien sabrosas. Nada más que pueda caminar, voy a preparar algo; están invitados. Ya quiero recuperarme, conseguir trabajo e irme a otra parte. No pido apoyo de nadie, solo necesito recuperar la salud”, concluyó.
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