En las entradas de fábricas, oficinas, conjuntos habitacionales y establecimientos comerciales, los guardias de seguridad registran visitantes, revisan accesos y permanecen atentos durante sus turnos.
Algunos son adultos mayores que continúan trabajando en una actividad donde los horarios, el acceso a prestaciones y las condiciones de contratación pueden variar según el servicio y la empresa que los emplea.
En el Estado de México existen más de 460 empresas de seguridad privada registradas y autorizadas.
Informalidad laboral en las policías privadas
De acuerdo con el estudio “La informalidad laboral en las policías privadas de México” de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se documentó que 17.2% de los vigilantes y guardias en establecimientos del país tenía 60 años o más, mientras que entre vigilantes y porteros de casas particulares la proporción ascendía a 25.5%.
También se identificó diferencias en las condiciones contractuales: 80% de los vigilantes en establecimientos tenía contrato escrito, frente a 22.4% de quienes trabajaban en casas particulares.
Enrique Martínez, especialista en derecho laboral por parte de la UNAM, explicó que las condiciones de contratación deben revisarse junto con la capacitación que reciben los trabajadores y las obligaciones de las empresas que los emplean.
“Las empresas de seguridad, que prestan servicios a empresas de diferente ramo, en donde sus vigilantes cuidan la entrada y salida de personal interno y externo; regularmente contratan a su personal bajo condiciones precarias a pesar del riesgo que pueden correr.
Empleos de seguridad privada precarios
Estas empresas de seguridad regularmente no les dan la capacitación adecuada a sus vigilantes para enfrentar situaciones en horas laborales al grado de que personal interno o externo en una empresa donde se da el servicio de vigilancia maltrata a los vigilantes”, señaló.
Las jornadas constituyen otro punto de atención dentro de las condiciones laborales descritas por el especialista, pues señaló que es habitual que rebasen las ocho horas, con turnos de 24 horas, por lo que es necesario revisar la distribución de los turnos, los descansos y el pago que corresponde por el tiempo extraordinario, conforme a las condiciones de contratación y la legislación aplicable. También apuntó que la relación laboral debe contemplar el reconocimiento de las horas trabajadas.
“Estos trabajadores de la vigilancia también se enfrentan a situaciones de trabajo precario, ya que la misma empresa que los contrata no respeta sus derechos humanos laborales, puesto que los hace trabajar horas extras o más de ocho horas sin recibir un salario extraordinario.
Estas empresas simulan cubrir la seguridad social de sus vigilantes, pero la realidad es que los dan de alta en el IMSS, pero con salario más bajo que el que reciben o de plano se les da de alta en el IMSS y días después se les da de baja”, señaló.
Necesidad laboral
En una pequeña plaza comercial del centro de Toluca, un vigilante que pidió reservar su identidad explicó que los cambios de turno y las horas que permanece en el inmueble forman parte de las condiciones que enfrenta en su trabajo.
“Hay días en que uno entra temprano y sale hasta la noche, porque hay que esperar al compañero o cubrir cuando alguien falta. A veces ni siquiera sabemos con tiempo si nos van a cambiar el horario. Yo ya tengo 70 años pero necesitaba el trabajo y pues uno termina acomodándose como puede”, comentó.
Refirió que las condiciones de pago y las prestaciones son aspectos que le preocupan, pues considera necesario conocer con claridad qué le corresponde por las horas que cubre y los días que trabaja.
Sobre las tareas que realiza, indicó que su responsabilidad no se limita a permanecer en la entrada, ya que debe estar atento a los movimientos de personas y responder cuando ocurre algún problema dentro de la plaza.
“Nos toca estar pendientes de quién entra, orientar a la gente y avisar si pasa algo, pero usted ha visto, que ayudamos en los locales a mover cosas, estar al pendiente, llevar algunos registros de autos, ahora sí que lo que se ocupe porque luego entre los de los locales se cooperan para pagarnos, no sé ahí como esté el trato”, mencionó.
Martínez añadió que las condiciones de pago también forman parte de los problemas que, según su explicación, pueden enfrentar los trabajadores de vigilancia y los trabajadores contratados por empresas subcontratadoras en otras actividades de servicios.
“Sufren de un trabajo precario similar al de los trabajadores de intendencia que son contratados por empresas subcontratadoras. No se les paga a estos trabajadores, muchas veces, su salario en el tiempo correspondiente. Las vacaciones se las dan difiriéndoles el pago estás y en cuanto a los días no les dan la totalidad que les corresponde. Les cambian sus horarios y lugares de manera intempestiva” mencionó.
De acuerdo con Data México, durante el primer trimestre de 2026 había alrededor de 849 mil personas ocupadas en el país como vigilantes y guardias en establecimientos.
La plataforma reportó una jornada promedio de 57.4 horas semanales y un ingreso mensual promedio de 7 mil 590 pesos. Para el Estado de México calculó aproximadamente 131 mil personas en esa categoría y otras 8 mil 90 como vigilantes y porteros en casas particulares.
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