Lo que hoy desfila con elegancia entre sedas, encajes y tocados de cempasúchil en las pasarelas contemporáneas nació, en realidad, como un punzante dardo de crítica social.
Diego Rivera bautizó y vistió a la figura en la Alameda Central
La Catrina no emergió de un altar ancestral ni de una leyenda milenaria, sino del trazo rebelde del gran grabador e ilustrador hidrocálido José Guadalupe Posada.
Hacia 1912, Posada concibió a La Calavera Garbancera. En aquella época, se llamaba “garbanceros” a las personas de sangre indígena que vendían garbanzo y que, renegando de sus raíces, pretendían aparentar un estilo de vida europeo.
Años más tarde, en 1947, el muralista Diego Rivera le otorgó el atuendo aristocrático y el nombre con el que pasaría a la historia.






La sátira política evolucionó hacia el máximo estandarte cultural
En su mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, Rivera la vistió con una elegante estola de plumas y un vestido de época porfiriana, inmortalizándola formalmente como “La Catrina”.
Con el paso de las décadas, aquella caricatura de sátira política dio un giro extraordinario: pasó de criticar la pérdida de identidad a convertirse en el máximo símbolo del orgullo y la tradición mexicana.
Fotos e información Emilio Varela
Leer Más:
- Dejan a Morena aclarar si puede ser gobernadora Jasmine Bugarín
- Congreso Local recibe Tercer Informe y Delfina Gómez reitera colaboración
- #EnVivo | Delfina Gómez presenta Tercer Informe de Gobierno desde el Teatro Morelos
- Ficha roja a Inés Gómez-Mont y Víctor Manuel Álvarez Puga: Sheinbaum pide recuperarla
- #EnVivo | Delfina Gómez entrega Tercer Informe de Gobierno
Sigue nuestro CANAL de WHATSAPPy entérate de la información más importante del día con La Jornada Estado de México.
PAT

/https://wp.lajornada.prod.andes.news/wp-content/uploads/2026/10/La-Catrina-rostro-global-del-Dia-de-Muertos-6.jpg)

