La modernidad en el transporte público de Neza que no llega

La modernidad en el transporte público de Neza que no llega. Foto: Especial

La modernidad en el transporte público de Neza que no llega

Los habitantes de Neza pagan más por un servicio que sigue atrapado en el pasado y en malas condiciones.

Alejandro Baillet
Agosto 25, 2026

En octubre de 2025, el gobierno del Estado de México autorizó el aumento a la tarifa mínima del transporte público, que pasó de 12 a 14 pesos para los primeros cinco kilómetros de recorrido.

La medida fue presentada como parte de una estrategia para mejorar el servicio, modernizar unidades y dignificar las condiciones de operación del sector. Sin embargo, casi un año después, en pleno 2026, miles de usuarios de Ciudad Nezahualcóyotl enfrentan exactamente los mismos problemas: unidades deterioradas, tiempos excesivos de traslado, inseguridad, saturación vial y operadores que compiten por el pasaje en calles congestionadas.

Para muchos habitantes del municipio más densamente poblado del Estado de México, el incremento tarifario no se ha traducido en mejoras perceptibles. Las principales avenidas de Nezahualcóyotl siguen convertidas en corredores de combis, microbuses y camiones que avanzan lentamente entre embotellamientos permanentes.

Nezahualcóyotl depende casi por completo del transporte concesionado. A diferencia de otras zonas metropolitanas que cuentan con Metro, Metrobús o sistemas de autobuses articulados en mayor proporción, gran parte de la movilidad cotidiana de los más de un millón de habitantes descansa en miles de unidades concesionadas que conectan colonias con estaciones del Metro Pantitlán, Guelatao, Santa Martha y La Paz.

Avenidas como Pantitlán, Chimalhuacán, Adolfo López Mateos, Bordo de Xochiaca, Texcoco, Vicente Villada y Cuarta Avenida concentran diariamente una enorme cantidad de vehículos de transporte público.

La consecuencia es visible todos los días: largas filas de unidades detenidas afuera de las bahías, ascenso y descenso en doble fila, invasión de carriles y una circulación lenta que afecta tanto a pasajeros como a automovilistas o bien conductores que aceleran a todo lo que da su unidad para ganar pasaje.

“Es común diario ver a dos micros echando carreras aquí en la Avenida Texcoco, van como locos para ganar pasaje. Se pasan los topes, rebasan por la izquierda, por la derecha y es un peligro constante.

“Hay lugares donde tienes que correr para pasar la calle porque se te avientan, además están en muy mal estado, se les van cayendo los asientos, otros ni luz tienen. Son los de la ruta que va del Metro Puebla a Las Águilas, o las combis de La Floresta al Canal de San Juan”, expresó Miguel Canto, vendedor de carnitas sobre la Avenida Texcoco.

Más caro, pero no mejor

Cuando se anunció el aumento tarifario, transportistas argumentaron que los recursos permitirían renovar flotas, mejorar el mantenimiento y ofrecer un servicio más seguro.

La Secretaría de Movilidad estatal autorizó el incremento bajo la premisa de que las empresas y concesionarios debían avanzar hacia una modernización gradual del servicio. 

No obstante, usuarios entrevistados por La Jornada Estado de México señalaron desde el inicio que las condiciones reales del transporte no justificaban el aumento. Entre las principales quejas destacaban.

“Unidades antiguas y en mal estado. Sin vidrio en las ventanas, puertas que no abren ni timbres. Las unidades parecen cochineros. A veces hasta te da comezón y no sabes si llevan pulgas. Me tocó una en Avenida Bordo que olía a orines”, expresó Fabiola Castillo, de 46 años y quien trabaja en la Ciudad de México.

Otros, señalan la falta de mantenimiento mecánico, operadores sin capacitación adecuada e inseguridad y robos, así como sobrecupo en horas pico y falta de accesibilidad para personas con discapacidad. 

“Es un peligro viajar, en cada semáforo permiten que se suban a venderte dulces o cosas así, te dicen que acaban de salir del reclusorio y te venden chucherías, la verdad da miedo porque si no les compras te ven feo y hasta te atracan y eso lo permiten los choferes. Dejan que se suban hasta drogados. Además, van con su música a todo volumen y ni siquiera escuchan cuando les tocas el timbre. Si tienen para poner bocinas, pero no para arreglarlos”, mencionó Toño, un hombre de la tercera edad que debe tomar el transporte para ir a su clínica en Los Reyes La Paz.

Especialistas en movilidad urbana han señalado reiteradamente que el problema del oriente mexiquense no radica únicamente en la tarifa, sino en un modelo basado en concesiones fragmentadas donde decenas de rutas compiten entre sí por pasajeros, generando incentivos para prácticas riesgosas y poco eficientes.

Accidentes por la mala movilidad

Los accidentes viales representan uno de los indicadores más preocupantes. De acuerdo con la Estadística de Accidentes de Tránsito Terrestre en Zonas Urbanas y Suburbanas (ATUS) del Inegi, el Estado de México está entre las entidades con mayor siniestralidad vial del país. La propia estadística se utiliza para medir accidentes a nivel municipal y constituye la principal fuente oficial para evaluar la seguridad vial en las ciudades mexicanas. 

Además, datos difundidos en 2025 mostraron que el Estado de México encabezó el país en fallecimientos por hechos de tránsito, acumulando 462 muertes durante 2024, equivalente a más de 10% de los decesos nacionales registrados por accidentes viales. 

Aunque las cifras municipales definitivas de 2025 y 2026 aún se encuentran en actualización, el especialista en movilidad, Iván Sosa, de la Universidad Nacional Autónoma de México mencionó que han advertido que corredores urbanos como los de Nezahualcóyotl presentan factores de riesgo permanentes.

“Hay altísima densidad vehicular. Mezcla de transporte público y carga. Infraestructura vial limitada. Paradas irregulares. Falta de carriles exclusivos. Escasa supervisión operativa por lo que el resultado es una movilidad lenta, insegura y costosa”.

Horas perdidas entre el tráfico

Uno de los mayores reclamos ciudadanos tiene que ver con el tiempo.

Trasladarse desde colonias del norte o del oriente de Nezahualcóyotl hacia centros de empleo en la Ciudad de México puede requerir entre dos y tres horas diarias por sentido en horarios de máxima demanda.

La saturación de avenidas como Bordo de Xochiaca, Pantitlán y Chimalhuacán se ha convertido en una constante.

Cada día, cientos de unidades de transporte público convergen en los mismos corredores, generando cuellos de botella que reducen la velocidad promedio de circulación.

Uno de los compromisos recurrentes de las autoridades estatales ha sido la sustitución gradual de unidades antiguas.

Sin embargo, en recorridos cotidianos por Nezahualcóyotl todavía es común observar microbuses y combis con más de dos décadas de operación, condiciones mecánicas cuestionables y una imagen muy distante de los estándares de movilidad moderna que ya existen en otras ciudades mexicanas.

La paradoja es evidente: mientras el usuario paga más, continúa viajando en unidades que, en muchos casos, conservan los mismos problemas que motivaron las críticas antes del incremento tarifario.

Nezahualcóyotl representa uno de los mayores centros urbanos del país y forma parte de una de las regiones metropolitanas más complejas de América Latina.

Sin embargo, su sistema de transporte sigue operando bajo esquemas añejos.

La discusión entre los habitantes ya no se limita al costo del pasaje. El debate central es si los habitantes del municipio reciben un servicio acorde con lo que pagan.

Las combis, microbuses y los llamados “chimecos” continúan dominando las calles. Los congestionamientos siguen consumiendo horas de vida productiva. Los accidentes viales mantienen encendidas las alertas. Y las promesas de modernización avanzan mucho más lento que el tráfico sobre Pantitlán, Chimalhuacán o Bordo de Xochiaca.

En Nezahualcóyotl, la movilidad sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes, un sistema que cuesta más, pero que para millones de pasajeros todavía vale menos de lo que debería. 

Incrementa cantidad de pasajeros en la ZMVM

El Inegi, por medio de la estadística de Transporte Urbano de Pasajeros (ETUP), señala que, durante abril de 2026, el sistema de transporte urbano de la Zona Metropolitana del Valle de México, que se integra por las 16 alcaldías de Ciudad de México y los municipios conurbados del Estado de México con los que se comparte transporte, prestó servicio a 179.2 millones de pasajeros. 

Dicha cantidad es 6.0% superior a la cantidad de pasajeros transportados en el mismo mes de 2025. 

La distancia que cubrió el sistema de transporte urbano fue de 30.9 millones de kilómetros, cifra que ascendió 4.0% a tasa anual.

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