Leyenda de la Llorona en Cuautitlán

Leyenda de la Llorona en Cuautitlán. Foto: Especial

Leyenda de la Llorona en Cuautitlán

Dos versiones de una historia que se sigue contando en Cuautitlán, ambas marcadas por la tragedia y la soledad siguen transmitiendo por generaciones el temor a escuchar el llanto de Cihuacóatl.

Redacción
Agosto 2, 2026

La leyenda de la Llorona en el Valle de Cuautitlán en esta región históricamente lacustre, ribereño y cercano a los antiguos canales que conectaban el Valle de México, tiene raíces muy profundas y aunque los relatos varían según la tradición oral local.

Si bien, en casi todas las zonas del país existen diferentes versiones de la leyenda de una mujer que en sus quejidos lamenta la muerte y ausencia de sus hijos, en Cuautitlán  hay por lo menos dos que provienen de diferentes épocas de la historia nacional.

Época Prehispánica (Cihuacóatl)

En el antiguo señorío chichimeca y tecpaneca, particularmente en San Mateo Ixtacalco y en el Valle de Cuautitlán se tiene una fuerte herencia de pueblos originarios de la cuenca de Zumpango y Xaltocan.  

La leyenda menciona que no se trata de una mujer humana, sino que se trata de una representación de un ser protector denominada Cihuacóatl (mujer serpiente).

Conforme en los relatos se dice: antes de la llegada de los españoles se escuchaba en las noches de viento un llanto desgarrador y aterrador de la Chimalma, que bajaba de los cerros hacia el Valle de Cuautitlàn.

En San Mateo, la gente cuenta que ella sale de los remanentes de agua que antes cubrían la zona para buscar a sus hijos.

Dicho personaje se describe como una figura imponente que no camina, sino que flota, y su presencia suele ir acompañada de un frío repentino que congela la superficie de los charcos o canales y siempre en la cercanía del agua.

La fecha aproximada de las apariciones sucede durante los meses de octubre y noviembre, por las noches de luna llena, durante la temporada de lluvia y particularmente en las festividades de la celebración del Día de Muertos.

La mujer que trae malos presagios

Escucharla se considera un presagio de mala suerte o de mal augurio e incluso puede presentarse una enfermedad para alguien de la familia que la escuchó. 

Incluso en fecha recientes (de 10 a 50 años) algunas personas de San Mateo Ixtacalco, así como algunos choferes de línea de transporte de Melchor Ocampo, dicen “al pasar por el camino que bordea a la laguna de Zumpango, se sube una mujer vestida de blanco, en horas cercanas a la medianoche y en luna llena; sin conocer cuando se baja del transporte solo desaparece”.

Entorno a la llorona, también comentan: su llanto es un presagio por el incierto destino sus hijos del mundo prehispánico, que se sucedería por la conquista.

La Llorona del Río Cuautitlán (Siglo XX)

Por tradición oral llega a nuestros días la versión que es la más popular entre los campesinos y ejidatarios de la zona.

Se ubica cronológicamente entre los años 1940 y 1950, cuando el río Cuautitlán todavía era un cuerpo de agua más limpio y caudaloso.

Los lugareños de mayor edad cuentan que en las noches de tormenta o cuando el rio estaba a punto de desbordarse una figura femenina vestida con manto blanco, flotaba sobre el agua. Se dice que, no es una mujer noble, sino una joven del pueblo que murió de pena moral después de que sus hijos fallecieran durante una inundación repentina del río mientras ella trabajaba en el campo.

Su aparición se caracteriza porque, a diferencia de otras versiones, aquí se le escucha caminar sobre el agua o la vegetación de la ribera. Algunos pobladores que han sido testigos afirman que no grita el tradicional “¡Ay mis hijos!”, sino que emite un llanto profundo y sofocado que se confunde con el ruido del viento entre los árboles de pirul de San Mateo Ixtacalco.

La leyenda dice: si se escucha su llanto, cerca de las compuertas de los puentes viejos. El rio se desbordará, al día siguiente arrastrando cosechas y animales.

Este personaje era visto como una entidad ligada a las fuerzas de la naturaleza y al peligro del agua dulce.

La Llorona del Puente de la Virgen. Época Colonial.

Es la versión más clásica vinculada a la historia de la región.

En los límites de lo que hoy es San Mateo Ixtacalco y el camino antiguo a Cuautitlán, vivía una mujer mestiza que se enamoró de un noble español.

La historia nace a raíz de ser abandonada por el caballero, quien se casó con una mujer de su misma clase social, ella, en un acto de desesperación y locura, ahogó a sus tres hijos en el río que pasaba cerca de la comunidad.

La aparición, se manifiesta como una mujer con un vestido blanco de encaje muy antiguo, con el rostro cubierto. Su lamento es un grito seco que parece “arrastrarse” por el suelo.

Después de la conquista-invasión y con la destrucción del modo de vida y del consecuente entorno; durante la época colonial,

el mito indígena se cristianizó convirtiendo el llanto de la llorona en un alma en pena.

Se dice que aparece cerca de los antiguos canales de riego de San Mateo para advertir a los hombres que no regresan tarde a casa y cuiden de su compañera de vida.

**Mireya Martha Morlan Salinas, cronista de San Mateo Ixtacalco, Cuautitlán por la AMECRON

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