Mujeres y poder

Mauricio Sosa Ocaña

Mujeres y poder

Adogma con Mauricio Sosa

Redacción
Abril 24, 2026

La presencia y aportaciones de las mujeres en todos los ámbitos de la vida es contundente. A pesar de las resistencias de quienes somos del sexo masculino, conscientes o no de nuestro machismo, ellas soportan y moldean el planeta, la sociedad, la economía, la política, y en muchos otros ámbitos. No hace falta que lo digamos los hombres para hacerlo valer. Ellas son por sí mismas.

En América, cuatro países son presididos por una mujer: Barbados, Honduras, México y Perú. En Europa, Italia, Estonia, Dinamarca y Lituania son dirigidos por mujeres, además de la Comisión Europea. Samoa en Asia y Tanzania en África también tienen a una mujer dirigiendo dichas naciones, respectivamente.

Sin embargo, sigue arraigada la práctica milenaria de señalar a los hombres como el sexo fuerte, porque explicamos su omnipotencia en la vida del universo, y la supuesta subordinación de las mujeres en muchas sociedades, incluidas las aborígenes.

De acuerdo con la investigadora Helen E. Fisher, en su ya clásica publicación de 1992 “Anatomía del amor”, explica que la creencia distorsionada sobre la subordinación de las mujeres en todas las civilizaciones humanas, proviene en parte de algunos trabajos antropológicos.

Aunque no en todos los casos fue así, muchos de esos estudios fueron llevados a cabo por hombres europeos o norteamericanos quienes, con sus parámetros occidentales, observaron la vida de las mujeres en otros países, y sus explicaciones denigraron, minimizaron o descalificaron las labores domésticas, la conversación, la creatividad femenina y su participación en ceremonias, etiquetándolas de hogareñas, chismosas, artesanas o paganas.

Una de las consecuencias más dañinas del colonialismo europeo en todo el mundo fue precisamente la mirada occidental sobre aquellas mujeres originarias de sociedades no europeas, pues su visión resultó despectiva.

Con base en ejemplos sobre esas actividades y su gran capacidad para influir en la toma de decisiones de las familias, las comunidades y sus naciones, Fisher reivindica el poder de las mujeres. Reitera que son ellas quienes deciden en sus hogares, guían con sus conversaciones la información que les atañe a sus pueblos, enriquecen y propagan la creación de conocimientos y significados a través de sus diferentes encuentros ceremoniales.

Esta autora comparte una conclusión sobre el poder: señala que éste se compone de diversas fuerzas y condiciones para que un hombre o una mujer lo ejerza y logre influir en las demás personas.

A pesar de los avances de las mujeres en el ejercicio del poder desde la política, la economía y otros sectores de nuestra sociedad, se mantienen muchos rezagos y violencia hacia ellas. Comparto algunas preguntas para la crítica personal.

¿Cómo ejerzo mi poder con relación a las mujeres en la vida diaria? ¿Soy reflexivo y reivindico sus aportaciones en el hogar, en sus conversaciones, en sus capacidades inventivas y de pensamiento? ¿O las descalifico desde el principio por el hecho de ser mujeres?

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