Nicolás López Robles: la promesa de la natación mexiquense, sueña con los Juegos Olímpicos

Nicolás López Robles

Nicolás López Robles: la promesa de la natación mexiquense, sueña con los Juegos Olímpicos

Más allá de los entrenamientos y el esfuerzo por representar a nuestro país, el joven también se destaca en sus estudios de preparatoria y ha ganado varias competencias nacionales.

Alejandra Reyes
Octubre 17, 2026

Apenas tiene 14 años, pero ya carga con la disciplina y los sueños de un atleta de alto rendimiento. Nicolás López Robles, vecino de la colonia Ahuehuetes en Atizapán, se ha convertido en un joven que domina las albercas nacionales y que, con cada brazada, se acerca a su meta: representar a México en los Juegos Olímpicos.

Una joven promesa que busca llegar a la justa Olímpica

Su historia no solo habla de medallas y récords, también de sacrificios familiares, de sueños académicos y del esfuerzo de un adolescente que busca sobresalir en el agua y en la vida.

Nicolás López Robles que ha demostrado disciplina y perseverancia.

Es un joven que, entre brazadas y sueños, busca dejar huella en la natación mexicana y demostrar que con esfuerzo, apoyo familiar y pasión, los Olímpicos no son una meta imposible, sino un destino alcanzable.

Los primeros chapuzones

Nicolás comenzó a nadar a los tres años, cuando sus padres lo inscribieron en el Instituto Zaragoza.

La idea inicial era que aprendiera a defenderse en el agua como un “seguro de vida” para las vacaciones. Lo que nadie imaginaba era que aquel niño inquieto se convertiría en un apasionado de la natación.

Durante seis años entrenó en esa alberca, mientras también jugaba futbol. Pero poco a poco, el agua lo fue atrapando. 

“Me gusta estar dentro del agua porque es como si el mundo se apagara y solo estuviera yo”, confiesa.

La pandemia de Covid-19 interrumpió sus entrenamientos y lo obligó a cambiar de escuela. Fue entonces cuando llegó a la Acuática Nelson Vargas en Arboledas, donde pronto lo invitaron a formar parte del equipo élite.

Ahí comenzó una etapa más intensa: entrenamientos diarios, dobles jornadas, madrugones a las cuatro de la mañana y sesiones que se extendían hasta la noche. La rutina incluía gimnasio, trabajo con nutriólogo y preparación física en piso.

“Hay días que entrenamos de 4:00 a 5:00 de la mañana, luego voy a la escuela y regreso a entrenar hasta las 8:00 de la noche”, relata.

El sacrificio detrás de las medallas

El esfuerzo no ha sido sencillo. Su madre, Laura Robles, reconoce que la natación es un sueño caro.

Los trajes de competencia cuestan entre 4 mil y 10 mil pesos, los goggles deben renovarse cada mes y las diademas especiales para medir tiempos superan los mil pesos. 

A eso se suman los gastos de viajes, hospedajes y alimentación en competencias nacionales.

“Como padres de familia nos ha costado mucho seguir adelante con los gastos, pero tratamos de acompañarlo siempre”, dice Laura.

Gracias a sus resultados, Nicolás obtuvo una beca del 80% en Nelson Vargas, que después se convirtió en una beca total. Ese apoyo ha sido fundamental para que pueda continuar entrenando sin que el peso económico sea insostenible.

“La beca nos ha permitido seguir, porque de otra manera sería imposible cubrir todo”, agrega su madre.

Los logros en el agua

En el Campeonato Nacional Juvenil celebrado en Mérida, Yucatán, Nicolás brilló con medallas de oro en 50, 100 y 200 metros dorso, además de un primer lugar en 200 metros combinados, prueba que le aseguró la beca completa. 

También obtuvo platas y bronces en otras categorías, consolidándose como uno de los mejores nadadores juveniles del país.

“Soy especialista en dorso, pero también me gusta el combinado porque ahí se juntan todos los estilos”, explica.

Su esfuerzo lo ha llevado a competir en León, Guanajuato; Boca del Río, Veracruz; Monterrey y próximamente en nuevas sedes donde buscará mejorar sus tiempos nacionales. Aunque en la CONADE no logró una beca estatal por la diferencia de edades frente a competidores mayores, Nicolás se prepara para dar el salto en su nueva categoría de 15 años. 

“Este año viene fuerte, ya tuve experiencia y espero que me vaya mejor”, asegura. 

Más allá de la alberca

El adolescente también destaca como un alumno aventajado en la escuela. Concluyó la secundaria con un promedio de 9.9 y 10. Actualmente cursa la preparatoria en la Vocacional 2 del Instituto Politécnico Nacional, donde mantiene notas altas.

Su meta académica es estudiar Ingeniería Mecánica o Automotriz, pues le apasionan los motores y los autos.

 “Quiero ser ingeniero, además de nadador. Me gustan mucho los autos y quiero saber cómo funcionan”, comenta.

Ídolos y motivaciones.

Como muchos jóvenes, Nicolás tiene héroes deportivos. De niño admiraba a Lionel Messi, pero con el tiempo descubrió a Michael Phelps y al francés Léon Marchand, quienes lo inspiraron a soñar en grande.

 “Después de ver a Marchand dije: quiero ser como él”, confiesa. Sin embargo, su mayor motivación está en casa: sus padres y su hermana Marijo, quien también nada y lo acompaña en cada competencia.

 “Mi familia me ha apoyado mucho, los quiero muchísimo y siempre voy a estar con ellos”, afirma.

Nicolás sabe que el camino hacia los Olímpicos es largo y lleno de sacrificios. Entrenar todos los días, incluso sábados y domingos, significa renunciar a descansos y diversiones propias de su edad. 

Pero también entiende que esa es la única manera de alcanzar sus metas. 

“La natación no es fácil, hay que ir a la escuela, luego entrenar, y a veces no se puede descansar bien. Para alcanzar una meta se tiene que hacer un sacrificio muy grande, pero si quieren llegar a su límite, tienen que sacrificarlo todo”, señaló

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