Princesa Malak, la luchadora adolescente nezatlense que vuela desde la tercera cuerda

Princesa Malak, la luchadora adolescente nezatlense que vuela desde la tercera cuerda

Princesa Malak, la luchadora adolescente nezatlense que vuela desde la tercera cuerda

La Princesa Malak debe esperar cuatro años para convertirse en profesional, pues aunque tiene el entrenamiento aún no es mayor de edad.

Miguel González
Agosto 1, 2026

Su mirada serena y sus rasgos infantiles se transforman cuando se pone su máscara, entonces emerge la gladiadora ruda que, a su corta edad, no lucha por fama, sino para abrirse camino en la vida, para ganarse el reconocimiento y respeto de propios y extraños, y para demostrar que las mujeres no son el “sexo débil”, como muchos creen en pleno siglo XXI. 

Un entorno difícil

Desde muy pequeña, la adolescente, originaria de Ciudad Nezahualcóyotl, enfrentó dificultades, como la separación de sus padres, el autismo de su hermanito y la falta de recursos económicos en su hogar, por lo que cuando decidió convertirse en luchadora profesional para seguir los pasos de su padrino de sangre (como ella lo llama) el luchador Volátil, ya era una guerrera.

“Cada fin de semana veía las luchas en la tele, luego conocí a Ustanak, un chavo que entrenaba en la arena Azteca Budokan de la avenida Chimalhuacán, él me platicó sobre los entrenamientos, horarios y luego yo me puse en contacto con su profesor para pedirle informes”, compartió.

Ella recuerda que fue un martes de junio en 2024 cuando regresó de la escuela, se armó de valor y le dijo a su mamá que comenzaría a entrenar lucha libre con el profesor Factor Miedo, quien le enseñó una de las lecciones más importantes: caer sin lastimarse, de una forma en que pudiera levantarse, la cual aplica no sólo en el deporte, sino en su vida.

“Una parte de mi familia no lo aceptaba, hacían comentarios de que no iba a aguantar pero no ha sido así (…) al principio fue muy pesado, los entrenamientos eran muy intensos, recuerdo que el primer día fue muy difícil pero no me rendí”, relató.

Apenas estudiaba el primer grado de secundaria cuando comenzó su carrera en la lucha libre, su segunda maestra fue Alda Moreno, de la dinastía Moreno, de ahí pasó al gimnasio Konkreto y posteriormente al Carístico Gym.

La aparición del ángel

Tras varios meses de entrenamiento uno de sus tíos le dio el nombre de Princesa Malack, derivado del vocablo Malak, que en hebreo significa mensajero o enviado y en la tradición bíblica se utiliza para nombrar a un ser celestial o a un ángel, para su debut.

El inesperado evento requirió la ayuda y tutoría de su tío Volátil, quien consiguió al mascarero que diseñó la careta del naciente personaje.

“En mi primera lucha tenía miedo, quería llorar, estaba nerviosa, incluso uno de mis compañeros me dijo: si ya no quieres subir al ring no hay problema, pero aún así dejé todo eso aun lado y subí, al inicio la gente no me trató tan bien”, recuerda Malack, cuando hace casi año y medio enfrentó en un duelo de tríos a Argenis, Caronte y Vangelis.

Una de las grandes batallas que ha librado la Princesa Malack, es la violencia de género, por lo que para ella el desafío más grande es demostrar que, como muchas otras mujeres, es capaz de destacar en el pancracio nacional.

“Cuando me subo al ring y me pongo la máscara es como si me diera poderes, me transformo, como si fuera algo mágico pero tanto abajo como arriba del ring he puesto todo mi esfuerzo y he podido salir de muchas dificultades que me han dejado grandes lecciones”, comparte la pequeña gladiadora.

La joven nezatlense se considera una persona humilde, buena onda amable, empática y tierna pero también alguien firme que no se deja de nadie. “Hay una frase que encontré y que he adoptado: se ingenuo, se inocente , pero aún así sueña en grande hasta el punto que estés más allá de tu capacidad para hacer realidad tus sueños”.

Una adolescencia diferente

Hoy la vida de la Princesa Malack es muy distinta a la de otras chicas de su edad, pues se divide entre entrenamientos, actividades escolares y apoyo en el hogar ya que su madre, debe trabajar para sostener su hogar pero ha encontrado en el mundo de la lucha libre una gran familia.

“Lo más bonito que me ha dado la lucha libre es el apoyo de la gente, por ejemplo cuando un niño se me acerca, me pide fotos, me muestra admiración y me dice que luché muy bien o que cuando bajo del ring, las personas que quiero como mi mamá o mi padrino me digan que están orgullosos de mí que la estoy logrando”, reconoció.

En poco más de un año, la joven promesa ha sostenido alrededor de 15 luchas amateur y de exhibición, periodo durante el cual ha mostrado grandes progresos.

“Una gran niña muy apasionada por la lucha libre, muy inteligente, muy comprometida y muy disciplinada, tiene mucho futuro en este deporte que ama tanto, tiene muchas virtudes, en primer lugar sabe asumir su personaje, ella es una ruda natural”, opinó el luchador Volátil, quien apoya la carrera de Malak.

Agregó que la gladiadora, que actualmente tiene un peso de 48 kilogramos, ha intensificado el trabajo físico con un régimen alimenticio que busca mejorar su desarrollo muscular e incrementar su fuerza.

“Ella trae una escuela más aérea pero por ejemplo los de mi generación también aprendimos a caminar el ring, a luchar a ras de suelo y yo le transmito eso, y ella sabe escuchar y asimila lo que uno le enseña”, explicó el Volátil.

Así, la chica tímida, reservada y aislada estudiante de secundaria, se convierte en una mujer ruda, firme y desafiante que igual se enfrenta con mujeres que con hombres con mayor experiencia en el encordado.

“Me siento muy orgullosa de mi hija porque a pesar de que ha tenido muchos obstáculos, ella sigue adelante, y la veo como un ejemplo para otros jóvenes porque actualmente muchos menores como ella andan en las drogas, en el alcohol, en los bailes o en el ocio y ella prefirió el deporte”, comentó Brenda López, madre de la Princesa del ring.

“Mis papás no aceptan que ella esté en la lucha libre, de hecho, cuando ella empezó me decían que la sacara de ese deporte que no es para mujeres, que me la iban a lastimar, pero ella ha sabido sobresalir y yo la apoyo”, añadió.

Los sueños más allá del ring

Otro de los anhelos de la guerrera enmascarada es estudiar la carrera de diseño gráfico, y a pesar de que los problemas que ha enfrentado le obligaron a poner una pausa en sus estudios, ella desea regresar a la escuela y luchar para lograr su objetivo.

Aunque eso implica redoblar esfuerzos,  no piensa dejar la lucha libre, el deporte en el que encontró refugio, desahogo, fuerza, empoderamiento y personas que le han ayudado en su desarrollo personal y profesional.

“Siento por la lucha libre respeto, amor y lealtad, primero porque no es un juego, es un deporte que me apasiona y donde los luchadores no sólo nos vemos como compañeros, sino como una familia, porque aunque seamos rivales nos protegemos unos a otros”, expone la jovencita con gran madurez. 

A sus 14 años, la Princesa Malack debe esperar cuatro años más y mantener su nivel, para ser considerada luchadora profesional, no por falta de conocimientos, habilidades o destrezas, sino para alcanzar la mayoría de edad, requisito indispensable para conseguir contratos en funciones estelares. 

El escritor nezatlense, Ricardo Guerrero, elaboró una historieta de La Princesa Malack en homenaje a la jovencita, a fin de reconocer su esfuerzo y dedicación, y en ella cuenta, con textos breves e ilustraciones, una pequeña parte de la vida de la luchadora, la cual fue editada e impresa por Guevi Ediciones y saldrá a la luz en próximos días.

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