“El Niño”, es un fenómeno climático natural que forma parte del ciclo conocido como “El Niño-Oscilación del Sur” (ENSO).
Se caracteriza por un calentamiento anormal de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental, acompañado por cambios en los vientos y en los ciclos de lluvia.
¿Qué es el fenómeno climático El Niño y dónde se presenta?
El fenómeno aparece de manera irregular, generalmente cada dos a siete años, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), y puede modificar las condiciones meteorológicas en distintas partes del planeta.
Mientras algunas regiones pueden experimentar lluvias intensas e inundaciones, otras enfrentan periodos de sequía y temperaturas más elevadas.
Su impacto no se limita al océano, el desplazamiento de las zonas de lluvia y la alteración de la circulación atmosférica pueden afectar la agricultura, los recursos hídricos, los ecosistemas y diferentes actividades económicas.
“El Niño” y “La Niña” ¿Cuál es la diferencia?
“El Niño” y “La Niña” son dos fases opuestas del fenómeno conocido como ENSO.
La diferencia principal está en la temperatura del océano Pacífico ecuatorial.
Durante “El Niño”, las aguas superficiales del Pacífico central y oriental se encuentran más cálidas de lo habitual; durante “La Niña”, ocurre lo contrario y las temperaturas son más frías.
Estos cambios también modifican los ciclos de lluvia y circulación atmosférica a escala mundial.
En términos generales, “El Niño” y “La Niña” pueden producir efectos climáticos opuestos en distintas regiones, aunque la intensidad y las consecuencias varían de un episodio a otro.
¿Por qué “El Niño” está afectando al Canal de Panamá?
En el Canal de Panamá, uno de los principales problemas relacionados con El Niño es la disminución de las temporadas de lluvia.
Esto representa un desafío particular, ya que su funcionamiento depende del agua dulce almacenada en los lagos artificiales de Gatún y Alhajuela.
Cada vez que un barco atraviesa el Canal, se utiliza una importante cantidad de agua dulce para elevarlo o bajarlo y permitir su paso entre el océano Atlántico y el Pacífico.
Por ello, la disponibilidad de agua resulta fundamental para mantener el ritmo habitual de operaciones.
Entre mayo y agosto de 2026, las precipitaciones acumuladas en la cuenca hidrográfica del Canal estuvieron 34 por ciento por debajo del promedio histórico, mientras que los aportes de agua a la cuenca fueron 44 por ciento inferiores a lo habitual.
Ante este escenario, la Autoridad del Canal de Panamá anunció que reducirá temporalmente el número de tránsitos diarios. A partir del 3 de septiembre, pasarán de 36 a 34 barcos por día y, desde el 15 de septiembre, el límite será de 32 embarcaciones.
La reducción de los cruces también puede repercutir en el comercio internacional.
El Canal conecta las rutas marítimas entre el Atlántico y el Pacífico y es utilizado para transportar productos como granos, vehículos, gas natural y otros energéticos.
Entre 3 y 5 por ciento del comercio mundial pasa por esta vía.
Panamá busca mantener la operación de una de las rutas marítimas más importantes del mundo sin comprometer el agua necesaria para el consumo humano ni agotar sus reservas para los próximos meses.
Por: Ángel Jesús Bárcenas Torres
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