Rodrigo Guerrero crea piezas de autor: La tradición sombrerera que avanza con el siglo

Rodrigo Guerrero crea piezas de autor

Rodrigo Guerrero crea piezas de autor: La tradición sombrerera que avanza con el siglo

Los diseños de la marca RGG los lucen artistas de todo el mundo y tuvieron su aparición en la miniserie histórica Texas Rising.

Sergio Macedo
Junio 27, 2026

Heredero de una tradición familiar de más de 130 años dedicada a la elaboración artesanal de sombreros, Rodrigo García Guerrero, originario de Santiago Tianguistenco, ha dedicado más de dos décadas a perfeccionar su oficio. Sus creaciones han dado la vuelta al mundo, lo mismo desfilan en la Semana de la Moda de Londres, forman parte de la ambientación de series televisivas de época producidas por History Channel o simplemente satisfacen las ideas más extravagantes de sus clientes, entre ellos el cantante Edén Muñoz, Los Tigres del Norte, Kristal Silva y Capi Pérez.

De Santiago Tianguistenco al mundo

Originario de Santiago Tianguistenco, Estado de México, García Guerrero elaboró su primer sombrero a los 12 años con la guía de su abuelo y desde entonces lleva más de 24 años elaborando, diseñando e interviniendo piezas únicas que tienen gran demanda en el extranjero.

El joven maestro comenzó elaborando piezas tradicionales con materiales habituales, lana de borrego pelo de conejo, de castor, con hormas convencionales, pero poco o poco fue experimentado formas novedosas

Hoy en día, García Guerrero hace intervenciones de diseño a nivel internacional en el estudio RGG, el cual se ubica en el centro de Toluca y donde se da vida a las ideas poco convencionales de sus clientes, ahí se materializan piezas únicas. 

“Desarrollamos ideas para cada cliente, para que haga realidad sus sueños a los que les damos un significado portátil”. 

El joven de 36 años relata que es heredero de una tradición de más de un siglo, su abuelo fue un maestro sombrerero muy conocido en Tianguistenco y comunidades cercanas, lo que lo compromete a dar su mayor esfuerzo en cada sombrero que hace con las manos, sin que intervenga en ningún momento máquina alguna.

Con más de dos décadas dedicándose al oficio familiar, Rodrigo narra cómo ha sido su evolución en el arte de hacer sombreros. Luego de varios años de trabajar en el taller familiar, decide probar suerte e independizarse para ello funda su primer taller en el municipio de Temoaya.

El inició no fue fácil, reconoce, pasaron varios meses para que la clientela se decidiera a adquirir sus piezas, pero el trabajo duro y la constancia dieron sus resultados, así en 2014 surge una gran oportunidad, un conocido que trabajaba en los Estudios Churubusco lo recomienda con una televisora estadounidense para crear más de cien sombreros para una serie de época.

La empresa era nada mas y nada menos que History Channel y el proyecto fue Texas Rising un drama histórico que relata la lucha de este estado norteamericano por su independencia, tras la conclusión de la Batalla de El Álamo, allá por 1833.  Los sombreros hechos a mano por García Guerrero fueron lucidos en la pantalla chica por actores de la talla de Brendan Frazer, quien participara en películas como La Momia, George de la Selva, La Ballena, entre otras. 

“Fue un gran reto trabajar con gente muy profesional, los directores de vestuario eran muy exigentes cuidaban cada detalle, no fue sencillo elaborar 125 sombreros, pues cada uno tenía su propia historia y personalidad”.

Subraya que ese trabajo fue un parteaguas en su carrera, ya que los productores le pedían características especiales, como la serie era ambientada en 1833 los sombreros debían verse avejentados, sin duda fue una experiencia enriquecedora.

El camino de la experimentación

Una vez concluida la misión, invirtió un buen capital en material y herramientas, migró a la capital mexiquense. A partir de ese momento su trabajo cambió radicalmente, con la experiencia adquirida decide no solo elaborar sombreros de horma tradicional, sino experimentar con diseños de otro tipo. 

“Quise experimentar, llevar mis sombreros a otro nivel, no solo crear sombreros convencionales, era momento de crear, decorar, personalizar”. 

Pero el destino tenía otros planes, una enfermedad lo obligó a irse por un tiempo a Calimaya, ahí montó un taller pequeño, pero dedicó más tiempo a practicar ciclismo de montaña. “Eso me ayudó mucho a sanar y a despertar la creatividad, logré el equilibrio físico, espiritual, un año anduve en bici, iba a todos lados en ella y me despertó la sensibilidad, cambió mi forma de ver la vida, ayudó a mi proceso creativo”.

García Guerrero asegura que a pesar de la pausa, nunca quitó el dedo del renglón en su objetivo, aunque para mantenerse retomó la hechura de sombreros tradicionales. “Es curioso, cuando salía en bici a la montaña imaginaba diseños, bajaba y me encerraba en el taller, experimentaba formas, líneas, utilice muchos materiales nuevos”, narra.

Luego de un año regresó a Toluca con nuevas ideas, ya no solo quería poner un taller, ahora instalaría un estudio, es decir un espacio de diseño conceptual, atención al cliente y exhibición donde el sombrero se concibe como una prenda de autor y moda.

“Ahora mis sombreros son más conceptuales, en estos momentos mi línea ahora es el diseño, la intervención de los sombreros, también fundé una escuela sombrerera”.

Este proyecto ha dado buenos resultados, al estudio viene gente de muchas partes, no solo del Valle de Toluca, sino de otros estados, incluso del extranjero, aquí se ha formado gente que ha destacado en el mundo de la sombrerería en México, han desarrollado su propia técnica y estilo. “Me da mucho gusto, lejos de creer que son competencia, al contario pienso que entre más creadores haya, habrá más trabajo para todos”, cuenta García Guerrero. 

Tras dos décadas de búsqueda, el originario de Tianguistenco reconoce que su trabajo dio un giro total. “Ahora tengo otras ideas sobre la creación de sombreros, las piezas que hago no son convencionales, no se pueden comprar en cualquier tienda departamental o mercado, pero para lograrlo tuve que desprenderme de la parte tradicional y crear una nueva identidad, sin olvidarme de mis orígenes”.

Un sombrero a la medida 

En 22 años de carrera, Rodrigo García calcula que ha elaborado más o menos unos 5 mil sobreros todos a mano, nunca ha utilizado una máquina para prensar,  pues considera que una pieza que pasa por una máquina pierde esencia personalidad”, resalta.

De cientos de clientes, recuerda a uno en particular. “Venía de Ciudad Juárez siempre pedía sombreros temáticos, conceptuales, con mucha confección metafísica, para entender sus ideas tuve que leer mucho, adentrarme en ese mundo y plasmar lo que quería, sin querer eso me ayudó a definirme como persona, era mucha información para un diseño, le hice 12 sombreros extravagantes, surrealistas, novedosos, todo un reto profesional, pero me gusta saber hasta dónde puedo llegar”.

En 22 años de experiencia García Guerrero ha tenido todo tipo de compradores, artistas, políticos, hasta personajes extravagantes salidos de una película, en su agenda sobresalen nombres como el cantante Edén Muñoz, Los Tigres del Norte, conductores de televisión Kristal Silva o el Capi Pérez, también ha trabajado para clientes de Inglaterra, Alemania, Estados Unidos, Australia, Japón incluso sus diseños participaron en la Fashion Week de Londres en 2022.

Un sombrero también es identidad

Para García Guerrero, un sombrero no solo es un artículo para protegerte del sol, es una idea, es identidad, un sueño, emociones, no obstante, el cambio climático ha convertido a este artículo del buen vestir, como lo definía su abuelo, en una necesidad para protegerse de los rayos del sol, ya que la lana de borrego absorbe los rayos UV y no permite el daño en la piel.

Si bien, un buen sombrero es una inversión, a veces no tan económica, a largo plazo vale la pena, una pieza puede durar hasta 40 años. “Hay clientes que han heredado sombreros de sus abuelos, otros fueron hechos para un niño y ahora los usan sus hijos”, asegura.

Para finalizar, recomendó a quien quiera comenzar a usar sombrero, busque a un experto para que le haga una confección personalizada que se ajuste a su tez, complexión, medida, “hay que tomar en cuenta cómo se va a utilizar, una vez que lo tienes hay que explotarlo, disfrutarlo, lucirlo y  no guardarlo, en lo personal mi estilo favorito es el Open Road, un diseño de etiqueta formal, con estilo western y  falda intermedia”.

Continúa leyendo:

Sigue nuestro CANAL de WHATSAPPy entérate de la información más importante del día con La Jornada Estado de México.

PAT

UAEM2
Banner Entretenimiento