Y Ahora qué sigue…

Diálogo en silencio

Cayó el telón electoral en seis estados del país, y al margen de los resultados que todos conocemos y que favorecen notablemente al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), es interesante ver los movimientos internos de los partidos políticos para buscar un reacomodo en el escenario y ser competitivos rumbo a las elecciones del 2024 en los estados de México y Coahuila y por supuesto en la presidencial del 2024.

Es importante registrar la participación ciudadana en esa jornada electoral que fue calificada como aceptable, para ir previendo escenarios de concurrencia a las votaciones.

En Aguascalientes fue del 55.4%; en Durango fue del 52%; en Hidalgo de 53%; en Oaxaca del 61.99%; en Quintana Roo del 59% y en Tamaulipas del 47.5%.

Como adelantábamos la semana anterior previo a la jornada electoral, a pesar de ganar Durango en alianza, el Partido Revolucionario Institucional carga con la losa de la derrota por los descalabros en Oaxaca y en Hidalgo en donde habrá alternancia, ya que después de 90 años por primera vez en su historia cederá la gubernatura a un partido diferente. 

Por donde se lea, el balance no es favorable para el tricolor, ya que de 19 estados que gobernaba en 2015, ahora sólo gobierna en dos -Estado de México y Coahuila- y próximamente un priísta encabezará la administración de Durango y si a eso le agregamos que en estados como en Quintana Roo perdieron el registro por no alcanzar el mínimo de votación requerida, pues los saldos por donde se vean son negativos.

El futurismo hacia el 2023 comenzó al caer los primeros conteos rápidos el domingo pasado cerca de las diez de la noche. Escenarios, proyecciones y augurios han estado a la orden del día por tratarse de las elecciones para gobernadora o gobernador en los estados de México y Coahuila.

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Sin menospreciar el peso político-electoral que representa Coahuila, la madre de todas las batallas se dará sin duda en el Estado de México.

Un dato puede confirmar esa aseveración: el pasado domingo el padrón electoral de las seis entidades federativas que tuvieron elecciones asciende a la cantidad de 11 millones 700 mil electores, mientras que por sí sola la entidad mexiquense tiene un padrón que supera los 12 millones 100 electores. De ese tamaño.

Y sin duda el resultado de esa elección será referente para la elección de presidente de la república que tendrá lugar un año después; a eso atribuyen diversos analistas la expresión de que el Estado de México es el laboratorio político del país.

Será interesante analizar el ejercicio de reorganización que hagan primero al interior, los diversos partidos políticos para después ver cuánto tienen y para qué les alcanza rumbo a lo que será una posible integración de alianzas electorales.

Lo que no deben de olvidar quienes hoy festinan los triunfos, es que cada elección es diferente y las derrotas como las victorias no son para siempre; muchos son los factores que irán influyendo en los procesos electorales venideros: los resultados de los gobiernos, indicadores de bienestar, de seguridad que influyen en el estado de ánimo del electorado; la propia organización de los partidos políticos.

Esto apenas comienza. 

@periodistamex