Artesanos de Chiconcuac resisten al mercado textil chino

Artesanos de Chiconcuac resisten al mercado textil chino. Foto: Miriam Vidal

Artesanos de Chiconcuac resisten al mercado textil chino

Artesanos de Chiconcuac tienen que defender la forma de producción de cada pieza.

Miriam Vidal
Octubre 4, 2026

Entre hilos de lana, agujas y años de aprendizaje, artesanos de Chiconcuac mantienen una tradición textil que enfrenta se enfrenta cada vez más a la llegada de productos de menor costo y que compiten directamente con las prendas elaboradas a mano.

Elia Gálvez Salazar, artesana dedicada al tejido de lana, aprendió este oficio desde los siete años, de su madre, a quien reconoce como su principal maestra.

Actualmente continúa con esta actividad y participa en las celebraciones dedicadas a San Miguel Arcángel, donde las prendas elaboradas por artesanos forman parte de una ofrenda que, al concluir la feria, se entrega al público del municipio.

“Nosotros lo hacemos con el fin de rescatar nuestras tradiciones y nuestra artesanía”, explicó.

El trabajo implica defender la forma de producción de cada pieza

Para Gálvez Salazar, mantener este trabajo también implica defender una forma de producción en la que cada pieza requiere tiempo y dedicación.

Frente a la presencia de mercancía importada, principalmente de origen chino, señala que las prendas artesanales tienen características distintas, aunque su precio puede resultar inaccesible para una parte de los compradores.

“Cada prenda es única”, señaló.

La artesana relató que incluso dentro de su familia ha recibido cuestionamientos sobre la conveniencia de continuar con el oficio, debido a que el mercado no siempre permite recuperar el esfuerzo invertido.

Aun así, asegura que mantiene la actividad porque forma parte de una tradición que aprendió desde niña.

“Yo lo hago con amor y no trabajo para toda la gente. Yo trabajo para la gente conocedora”, expresó.

Artesanos de Chiconcuac saben que no se han dejado de valorar sus prendas

De acuerdo con los propios artesanos, un suéter de lana tejido a mano puede tener un costo de producción de entre 700 y 900 pesos, sin considerar la ganancia. Al llegar al consumidor, el precio puede ubicarse entre mil 100 y mil 200 pesos.

Para los productores, esto no significa necesariamente que la población haya dejado de valorar las prendas hechas a mano, sino que el poder adquisitivo limita la posibilidad de comprarlas con frecuencia.

“Sí lo valora, lo que pasa es que su poder económico no le alcanza para adquirir una prenda”, explicó otro artesano.

Ante este escenario, algunos productores han tenido que buscar otras actividades para complementar sus ingresos, mientras quienes permanecen en el oficio enfrentan el desafío de conservar una tradición que requiere conocimientos transmitidos entre generaciones y que difícilmente puede competir en precio con la producción industrial.

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