Calimaya hizo del mariachi su sello musical

Calimaya hizo del mariachi su sello musical. Foto: Especial

Calimaya hizo del mariachi su sello musical

Desde 1932, familias y músicos construyeron una historia de aprendizaje, trabajo comunitario y presentaciones sin remuneración en Calimaya.

Redacción
Noviembre 8, 2026

En Calimaya, la música no se limita a las serenatas ni a las fiestas. Su historia se escucha en guitarras, violines y trompetas que, desde hace décadas, acompañan la vida comunitaria y dieron forma a una tradición que hoy reúne a casi medio centenar de agrupaciones.

Los primeros pasos se remontan a 1932. Enrique Quiñones García, quien vivía en el rancho de don Felipe Chacón, aprendió a tocar el violín y la guitarra junto con Aurelio y Jorge, de los soldados del 12 Regimiento de Caballería que llegaban al lugar con sus esposas. Años después integraron un trío que amenizaba reuniones y eventos sociales. Enrique tocaba la guitarra y Celsa Guadarrama participaba en actividades de la iglesia.

Sus barrios en semilleros de músicos

Después de tocar con la orquesta de los hermanos Alvarado, de San Diego la Huerta, y bajo la influencia del mariachi de Tenancingo, Enrique Quiñones reunió a familiares y conocidos para formar, en 1966, el mariachi del barrio de San Juan. Él tocaba y afinaba los instrumentos. La agrupación comenzó con Enrique Quiñones y Pablo Piña en las guitarras; Juan Fuentes y Miguel Mondragón en los violines, y Joaquín Cid del Prado y Ángel Valdés en las trompetas. Fueron conocidos como “los 7 tercos” y después adoptaron el nombre de mariachi Calimaya.Dos años más tarde se incorporó Javier Quiñones, hijo de Enrique. Para 1973, la agrupación ya tenía nuevos integrantes y una formación con violines, vihuela, guitarrón, trompeta y guitarras.

El camino no fue sencillo. Los músicos acudían sin cobrar a distintos eventos, incluso cuando Juan Monroy era secretario de Gobernación y Jorge Jiménez Cantú gobernador. Para pagar sus clases trabajaban en el campo y recibían enseñanza de músicos como José Luis Torres, Juan Tovar y Vicente Curiel.

Ante la falta de remuneración, algunos integrantes dejaron las presentaciones y formaron una estudiantina. Javier Quiñones buscó músicos para cubrir instrumentos como la trompeta y la vihuela, e invitó a participantes de localidades cercanas y otros estados. El presbítero Ezequiel Mondragón Ramírez también impulsó la formación de jóvenes; algunos integrantes se organizaron después para tocar mariachi y recibían clases semanales de violín.

Los barrios bautizaron con apodos a sus músicos

En el barrio de Los Ángeles surgió uno de los primeros grupos, apodado “los tercos” porque seguía tocando pese a que no siempre agradaba. En San Juan formaron otra agrupación, cuyos integrantes fueron llamados “los necios”. La competencia entre barrios alentó a los músicos; con el tiempo mejoraron, aumentaron sus contrataciones y ganaron reconocimiento.

El mariachi San Juan cambió su nombre, tres años después de su fundación, a Mariachi Los Ángeles de Calimaya. En 1978 grabó un disco de larga duración y después sencillos dedicados al exgobernador Jorge Jiménez Cantú, al obispo de Toluca, Arturo Vélez Martínez, y a la Junta de Caminos, entonces SAOP. En 2010 había 38 agrupaciones en el municipio; ahora son casi 50.

El mariachi forma parte de la identidad de Calimaya y de la tradición mexicana. Su origen ha sido debatido: algunas versiones lo relacionan con Francia, mientras el antropólogo Jesús Jáuregui señala que esa hipótesis debe demostrarse. El historiador Rafael Hermes, en Origen e historia del mariachi, defiende su pertenencia a México.

Las primeras agrupaciones vestían pantalón de manta y sombrero de paja. En la década de 1940 se consolidó la figura del charro cantor; en los años cincuenta predominó la imagen del mariachi herido y rogador, y en los sesenta apareció un estilo más alegre. Con el traje de charro, pasó de expresión campirana a figura urbana.

Aunque Jalisco es identificado como cuna del mariachi, la tradición se extendió por distintas regiones del país y adoptó características propias. En Calimaya se convirtió en un referente local. La primera semana de marzo se celebra el Festival Cultural del Mariachi; este año llegó a su edición 26, con música, danzas, rondallas y exposiciones.

Una escuela busca prolongar la tradición musical local

Actualmente existe interés por formar nuevas generaciones mediante la creación de una escuela de mariachi. La propuesta busca institucionalizar la enseñanza y ofrecer una alternativa a quienes no tienen oportunidad de estudiar en los conservatorios de la Ciudad de México o Toluca. La intención es fortalecer la preparación de los músicos y proyectar la música ranchera y vernácula mexicana dentro y fuera del país.

Óscar Camacho, Cronista Municipal de Calimaya.

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