Campo mexiquense ha modificado cultivos en los últimos años

Campo mexiquense ha modificado cultivos en los últimos años. Foto: Especial

Campo mexiquense ha modificado cultivos en los últimos años

Productores observan precios, costos de fertilizantes y mano de obra.

Brian Prado
Julio 18, 2026

La composición agrícola del Estado de México ha experimentado modificaciones durante la última década. Mientras algunos cultivos redujeron la superficie sembrada y su volumen de producción, otros incrementaron su presencia impulsados por factores económicos, climáticos y de mercado.

De acuerdo con las series históricas del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP), productos como la cebada grano, el haba, el chícharo y el trigo registran reducciones en distintos periodos y municipios, mientras que el aguacate, la papa, la avena forrajera y los cultivos ornamentales han incrementado su superficie o su valor de producción, reflejando una transformación en la vocación agrícola de diversas regiones de la entidad.

Campo mexiquense se modifica por precio de comercialización

Las estadísticas del SIAP muestran que la sustitución de un cultivo por otro responde a diversos factores. Entre ellos destacan el precio de comercialización, los costos de producción, la disponibilidad de agua para riego, la variabilidad climática, la demanda del mercado y la rentabilidad esperada por los productores.

Ricardo Mendoza Caratachea, especialista en sistemas de producción agrícola explicó que la agricultura funciona como un sistema dinámico que responde de manera permanente a cambios económicos y ambientales, por lo que las modificaciones observadas en la producción son consecuencia de procesos que se han desarrollado durante varios años.

“La disminución de algunos cultivos no significa necesariamente que el suelo haya dejado de ser productivo. En muchos casos los agricultores sustituyen especies que ofrecen menores márgenes de rentabilidad por otras con mayor demanda comercial o con mejor capacidad de adaptación a las condiciones climáticas actuales”, señaló.

Indicó que la disponibilidad de agua se ha convertido en uno de los factores que más influye en la elección de los cultivos, particularmente en regiones donde la agricultura depende de las lluvias o existen restricciones para el riego.

“La variabilidad en las precipitaciones modifica el comportamiento de los productores. Cuando un cultivo requiere mayores volúmenes de agua o presenta un riesgo más elevado de pérdida por sequía o heladas, muchos optan por especies con ciclos más cortos, menores requerimientos hídricos o mejores expectativas de comercialización”, dijo.

Productores observan precios, costos de fertilizantes y mano de obra

Añadió que la evolución de los mercados agroalimentarios también influye en las decisiones de siembra, debido a que los productores analizan continuamente el comportamiento de los precios y los costos antes de definir qué cultivar.

“Los productores no toman decisiones únicamente con base en la tradición agrícola. Actualmente observan el comportamiento de los precios, los costos de fertilizantes, combustibles, semillas y mano de obra, así como las oportunidades de venta.

Los cultivos que dejan de ser competitivos frente a otros, es común comiencen a modificarse en la siembra de manera gradual hasta transformar la vocación productiva de un municipio”, mencionó.

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