A las faldas del emblemático Cerro del Calvario, lejos del flujo constante de las escalinatas principales, un camino de piedra conduce a un rincón donde el tiempo parece avanzar a otra velocidad.
Un oasis de texturas y memoria urbana
Pasando la zona de juegos infantiles, el paisaje urbano de Toluca se diluye para abrir paso a una imponente estructura piramidal de aproximadamente dos metros y medio de altura.
Coronado por escalinatas en sus cuatro costados, este altar verde resguarda a tres colosales eucaliptos, los guardianes más emblemáticos de una rotonda flanqueada por otros tantos ejemplares de imponente madurez. Este sitio es, formalmente, el “Paseo de los Eucaliptos (Gigantes)”.









Así lo revela una placa metálica que rescata del olvido un fragmento de la historia urbana de la capital mexiquense. Con más de seis décadas de historia impresa en sus gruesos troncos y en las piedras que los sostienen, estos árboles se alzan hoy como auténticos testigos de la transformación de la ciudad.
Qué es la pirámide oculta a las faldas del Cerro del Calvario en Toluca
La atmósfera del paseo es de una quietud casi melancólica. Flanqueada por viejas estructuras que hoy lucen en desuso, la rotonda se convierte en un escenario de luces y sombras.
La corteza rugosa de los eucaliptos, que se desprende en tiras dejando ver tonalidades ocres y grises, ofrece un festín de texturas para la mirada atenta, mientras sus copas parecen raspar el cielo.
El Paseo de los Gigantes sigue ahí, resistiendo al tiempo, invitando al caminante a subir sus peldaños y a respirar el legado verde que corona el corazón de la ciudad.

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