La pirotecnia es una actividad económica y cultural central en Tultepec, pero la producción fuera de los espacios autorizados mantiene un riesgo permanente en viviendas y colonias ante la mirada del gobierno municipal que hace de oídos sordos ante este problema.
Entre 2024 y agosto de 2026 se han documentado accidentes recurrentes, incluidos estallidos en talleres clandestinos; sin embargo, no existe una cifra oficial pública, verificable y exclusiva de cuántos polvorines ilegales operan hoy en Tultepec.
Muchos artesanos trabajan en sus talleres clandestinos; los llamados polvorines son un peligro constante, pues el manejo de la pólvora no se hace con la protección necesaria.
Uno de ellos, Julián Jiménez (así dijo llamarse el también creador de los llamados toritos), quien labora en uno de los talleres, relata que el material explosivo es de fabricación casera.
“Los fabricantes de esta artesanía que le ha dado tanto orgullo al municipio a nivel mundial, aprendemos desde niños. Es una tradición y una fuente de trabajo que me dejó mi abuelo, después lo hizo mi papá y ahora yo con mis hijos.
“Desde chamacos aprendemos a manejar la pólvora, a armar las bombas, todo tipo de fuegos artificiales. La pólvora la fabricamos nosotros. Tanto los que venden en el mercado de San Pablito, como los de acá de las colonias de Tultepec”, confesó.
Jiménez destacó que los insumos los pueden conseguir en tiendas de agroquímicos como el nitrato de potasio al igual que el azufre.
“Ahora hasta puedes comprar los bultos en tiendas en línea. Yo no lo sabía hasta que uno de mis hijos me lo dijo y lo comprobamos”
El foco: talleres en casas
La Defensa Nacional es la autoridad federal que otorga permisos para fabricar y manejar material explosivo.
En Tultepec, el paraje de La Saucera es señalado como el único espacio autorizado para la elaboración de artificios pirotécnicos y concentra, según reportes de la Secretaría de la Defensa al menos 300 talleres con autorización. Esto significa que un taller instalado en una vivienda o en una zona habitacional, sin permiso de Defensa, opera fuera del marco permitido.
La Saucera opera bajo un esquema de permisos, distancia entre polvorines y supervisión; los talleres clandestinos trasladan el almacenamiento, mezclado y manufactura de materiales explosivos a predios con vecinos, menores de edad, vehículos y viviendas colindantes, todo sin que el gobierno municipal tome medidas.
“Pues pasan los de la policía, andan los de gobierno repartiendo volantes y no dicen nada, es porque un policía, uno que trabaja en el palacio municipal, cualquiera tiene familia ‘cuetera’”, mencionó el vecino.
En las fuentes revisadas, no hay una investigación oficial pública que cuantifique el traslado o proveedores de pólvora en Tultepec. Sobre los talleres ilegales no aparece un volumen decomisado, una red identificada, precios, rutas de abastecimiento ni número de vendedores clandestinos en el municipio.
En abril de 2024, el director municipal de Desarrollo Artesanal y Pirotecnia citado por prensa indicó que el municipio conocía alrededor de 700 negocios pirotécnicos sin autorización, frente a 585 con permiso oficial. Esa proporción apunta a una brecha de control considerable.
Accidentes letales
Los últimos casos conocidos muestran que el problema no está limitado a un solo punto.
El 25 de marzo de 2025 explotó un taller ilegal en el barrio de San Martín; un hombre de 65 años resultó lesionado.
El 16 de abril de 2025 ardió y explotó un polvorín clandestino en un domicilio de la colonia Trigotenco; el fuego alcanzó tres predios y una vivienda. No hubo víctimas, pero sí daños a inmuebles contiguos.
El 14 de junio de 2025, una explosión en un taller instalado en una vivienda de Santa Isabel dejó un hombre de 70 años muerto y dos personas lesionadas, entre ellas un menor. La autoridad estatal señaló expresamente que el inmueble carecía de permisos de Defensa.
Durante 2025, además, se registró una cadena de explosiones en La Saucera. El 11 de junio afectó cinco talleres, dejó dos personas muertas y ocho lesionadas, de acuerdo con el reporte posterior de La Jornada Estado de México. Aunque ocurrió dentro de la zona permitida, exhibe que incluso la producción formal conserva un alto riesgo cuando fallan los controles de almacenamiento, proceso o prevención.
En 2026, reportes locales documentaron estallidos en barrios y colonias habitacionales: uno el 2 de febrero en Santa Isabel, con una persona fallecida, y otro el 10 de marzo en Amado Nervo, donde murió un hombre de 38 años. Ambos fueron descritos como talleres clandestinos.
Las cifras disponibles no son homogéneas: algunas cuentan “emergencias”, otras “explosiones”, y algunas integran incidentes de instalaciones autorizadas.
En Tultepec, existen talleres que almacenan o manipulan pirotecnia sin licencia de Defensa en domicilios particulares.
“Por las noches o incluso por la tarde hay movimiento de vehículos, carga y descarga de material e insumos y olor a pólvora para uno que está acostumbrado esas son señales de que hay operación irregular en un área habitacional.
“Pero ya no vale la pena decir algo a las autoridades, los vecinos vemos el riesgo y denunciamos, pero tras denuncias y suspensiones temporales, algunos talleres retoman operaciones”, respondió Luis López del Pilar colono de Xahuento.
Así, las denuncias vecinales describen clausuras temporales y reanudación posterior de actividades, mientras que las explosiones de 2025 y 2026 ocurrieron precisamente en colonias habitacionales como Trigotenco, San Martín, Santa Isabel y Amado Nervo.
Cuestión de identidad
Ante esta actitud de los artesanos, la experta en sociología y directora de Kanji, Agencia de Investigación de Mercado, Inbound Marketing, Marketing Digital y Branding, Iliana Guerrero, destacó que la población defenderá su sustento e identidad antes que dejar este trabajo clandestino.
“Con este orgullo y después de tantas pérdidas, desde la antropología te puedo contestar que el cohete no es un producto, es un lenguaje. Es la forma en que esta comunidad se nombra a sí misma y de la misma forma honra a sus muertos, sostiene a sus familias y reafirma su lugar en el mundo. Dejar de producir cohetes en este momento no resolvería el duelo, pero sí borraría la identidad que le da sentido a ese duelo.
“No ven el riesgo como algo que debería frenar la actividad, pero desde adentro en Tultepec, el riesgo no se lee como un costo a sopesar contra el beneficio. Es parte constitutiva de esta identidad. No es que sigan a pesar de él, sino que siguen a través de la tragedia, no es la excepción de la narrativa, sino que es parte de ella. Tultepec no decide anualmente seguir siendo la capital mundial de la pirotecnia. Esa identidad se hereda antes de que exista la posibilidad de elegir”, señaló.
En Tultepec, el tamaño real de la clandestinidad seguirá siendo una estimación sostenida por explosiones, denuncias y daños, no por transparencia institucional.
La pólvora y las sustancias químicas para fabricar artificios pirotécnicos están bajo control federal. El esquema legal exige un Permiso General de la Defensa para comprar, almacenar y consumir sustancias químicas destinadas a fabricar, almacenar y vender pirotecnia; además regula permisos para actividades pirotécnicas y el transporte especializado de explosivos y sustancias químicas.
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