Una de las vidas más atrayentes de los santos es la de Francisco, quien era conocido con el apodo de el francés. Su nombre era Juan de Asís y nació en una provincia de Italia llamada Asís, en el siglo XIII. Pertenecía a una familia aristócrata y su padre, Pedro Bernadone, le proporcionaba lujos y comodidades, hasta que salió de su casa para vivir como un mendigo. Llegó a estar tan delgado que, en uno de esos días, se abrió el cielo y recibió los estigmas.
Francisco de Asís se hizo rodear de 12 discípulos, como el Jesús histórico, y su tránsito al cielo ocurrió en 1226. El 3 de octubre se conmemoran 800 años de ese acontecimiento. En aquella época era muy sonado el llamado milenio o milenarismo, es decir, la creencia de que en el año 1000 de nuestra era sobrevendría el apocalipsis o el llamado final de los tiempos, con la segunda venida de Cristo. Esta concepción apocalíptica permeó hasta el siglo XVI, basada en las ideas de Joaquín de Fiora.
Francisco de Asís y las órdenes franciscanas
La influencia de Francisco de Asís fue tal que se fundaron tres órdenes franciscanas. La primera fue la de los capuchinos, denominados así por su hábito color café, la capucha y el tradicional cordón franciscano, símbolo de castidad y pobreza, que debía mezclarse entre la gente.
La segunda fue la de las monjas clarisas, es decir, de la orden de Santa Clara, esposa espiritual de Francisco. Por último, se encuentra la tercera orden franciscana seglar, integrada por hombres y mujeres franciscanos, según afirma G. K. Chesterton en su obra sobre Francisco de Asís.
Los principales enclaves franciscanos fueron Calimaya, Metepec, Toluca y Zinacantepec, que fueron sede de altepeme o pueblos de indios o señoríos, donde se articularon las doctrinas y las visitas. Aunque los franciscanos fueron partidarios de la sencillez y la sobriedad, mantenían una alianza secreta con la Corona de España y rivalizaban en poder económico con los jesuitas.
En Calimaya, en lo político, prevaleció la organización en cabeceras y pueblos sujetos desde el ámbito político, sistema que fue seguido en lo religioso mediante la organización en cabeceras de doctrina y pueblos de visita. El caso de Mexicaltzingo correspondió a un pueblo de visita y ayuda para el convento de Calimaya.
Una red religiosa alrededor de Calimaya
Eclesiásticamente, Calimaya perteneció al arzobispado de México y a la provincia del Santo Evangelio de México, además de ser un lugar de visita del convento de San Joseph de Toluca. En el libro Suma de Visitas de los pueblos de la Nueva España 1548-1550 aparece el mapa del curato de Calimaya del siglo XVIII, hasta que se convirtió en parroquia.
Qué Calimaya se convirtiera en cabecera de doctrina, guardianía o vicaría estaba determinado por el número de población. El convento suministraba servicios religiosos a la cabecera, a 10 pueblos de visita —San Lorenzo, Santa María Nativitas, San Andrés Ocotitlán, La Concepción Coatipac, San Antonio la Isla, San Lucas Tepemajalco, La Asunción (Rayón), Santiago Coaxaustenco— y a tres estancias: San Francisco Putla, San Mateo Mexicaltzingo y San Miguel Chapultepec. También atendía los barrios del Calvario, La Asunción y Guadalupe.
Los franciscanos fueron promotores de las primeras congregaciones ante la disminución de la población provocada por las epidemias. En 1650 se manifestó otra oleada de reducciones. Se determinó que cada indio debería tener espacio para construir su casa y un solar, así como contar con las tierras de común repartimiento. Esto permitió a los frailes realizar mejor su labor evangelizadora ante la resistencia de los indios.
En los conventos había porteros, aguadores, hortelanos, cocineros, topiles y cantores. Toluca y sus alrededores constituyeron una región muy fértil para la ganadería y la agricultura, por lo que contaban con suficientes recursos económicos.
Cambios territoriales y nuevas funciones
A partir del siglo XVII, con las fragmentaciones político-territoriales en los señoríos otomianos, hubo cambios en el sistema de doctrina y los pueblos de visita pasaron a ser vicarías o ayudas de doctrina. También se incorporaron ranchos y haciendas.
Para el caso de Calimaya, en San Antonio y Mexicaltzingo había un religioso auxiliar. En Calimaya había cinco religiosos con su cura ministro y tenían que celebrar misa en las capillas de las haciendas, como San Nicolás La Esperanza.
Los ingresos de la doctrina de Calimaya provenían de los indios, mientras que el vino y el aceite eran aportados por el conde de Calimaya, Juan Altamirano y Villegas. La iglesia se fortaleció con donaciones de imágenes de bulto, imágenes, aceite y otros enseres, además de la contribución del Marqués del Valle al convento.
La presencia franciscana quedó así vinculada con la organización religiosa y territorial de Calimaya, a través de las cabeceras, los pueblos de visita, las estancias y los servicios que se extendían por la región.**Cronista municipal de Calimaya
Óscar Camacho, cronista municipal de Calimaya.
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