Hay héroes que utilizan pistolas, otros prefieren espadas y algunos recurren a sofisticados dispositivos tecnológicos para salvar al mundo. Mr. Xcentrico tiene un arsenal mucho más peligroso para los enemigos de la buena música: discos de vinilo afilados como estrellas ninja, una máscara diseñada por el ilustrador Jorge Alderete y una guarida secreta instalada en una antigua productora discográfica abandonada.
Su misión no es detener una amenaza extraterrestre ni perseguir a un villano de película: quiere salvar nuestros oídos de la involución musical.
Como si hubiera escapado de una película de espionaje de los años sesenta, con persecuciones al estilo James Bond, guitarras surf, metales de jazz y aquellas aventuras cinematográficas de El Santo, el Enmascarado de Plata, Mr. Xcentrico salta de la cabina de radio a las páginas de Cult Fiction. Despertar del algoritmo musical tiene sus consecuencias, una novela gráfica que convierte su particular visión de la música en una aventura de ficción, memoria y crítica cultural.
Detrás de la máscara está el locutor y conductor conocido como Mr. Xcentrico, quien decidió llevar a otro terreno un personaje que comenzó a cocinarse desde hace años y que encontró en el formato fanzine una oportunidad para contar su origen, explicar su misión y presentar a los enemigos que amenazan el universo musical.
“La publicación, desarrollada con el apoyo de Global Comics, es el primer capítulo de una historia que continuará. No se trata solamente de una historieta de superhéroes: en sus páginas conviven referencias históricas, experiencias autobiográficas, reflexiones sobre la evolución de la música y una batalla contra las tendencias que, al juicio del protagonista, han convertido la popularidad en sinónimo de nula calidad.
“La involución de la música y de la sociedad me dieron la pauta para nacer como superhéroe”, explica Mr. Xcentrico durante la entrevista.
Así comienza la misión
Una máscara, una identidad y una misión secreta. El nacimiento editorial de Cult Fiction tiene una historia particular. Antes de convertirse en novela gráfica, el proyecto tuvo un primer intento en 2017, cuando se realizó un cómic de una sola página.
“La intención era desarrollar un fascículo completo, pero las dificultades de producción, el tiempo necesario para estructurar los guiones y los costos de ilustración dejaron la iniciativa en pausa.
“La oportunidad llegó cuando integrantes de Global Comics se me acercaron después de conocer mis historias y el origen de Mr. Xcentrico. La propuesta fue clara: había que contar esa historia. Se volvieron fans y me dijeron: ‘Tienes que contar esas historias’”, recuerda.
La búsqueda de un formato adecuado los condujo hacia las publicaciones independientes y la cultura del fanzine. Finalmente, las herramientas digitales permitieron convertir en imágenes aquellas ideas que durante mucho tiempo habían permanecido en la imaginación de su creador.
“El resultado recupera la estética de las antiguas publicaciones pulp, con portadas que evocan las novelas policiacas, detectivescas y de aventuras de las décadas de los cincuenta y sesenta.
“El nombre tampoco es casualidad. Cult Fiction juega con las palabras cultura y ficción, dos elementos que se encuentran en el corazón de la obra. También establece una referencia cinematográfica a Quentin Tarantino, aunque mi historia tiene un trasfondo propio.
“Hay cosas que son verdad, porque son autobiográficas, hay datos históricos que son reales y también está la ficción. La ficción va en el tratamiento de la narrativa; no es que esté inventando cosas, porque realmente todo lo que está ahí existe”, señala.
La máscara, por su parte, tiene su propia historia. Fue diseñada por Jorge Alderete, reconocido ilustrador, a partir de un proyecto que originalmente buscaba crear un personaje diferente al Muñecón, otra de las identidades vinculadas con la trayectoria radiofónica del conductor.
Con el tiempo, Mr. Xcentrico adquirió personalidad independiente. Su nacimiento como personaje quedó situado en 2016, aunque su imagen enmascarada y su presencia en presentaciones musicales terminaron por consolidar esa identidad.
Ahora tiene una misión, una guarida y un enemigo que parece multiplicarse cada vez que alguien abre una aplicación de música.
“El Servicio de Inteligencia Musical, es una agencia para salvar nuestros oídos. La historia comienza con un recorrido por el nacimiento de la música, su utilización en las antiguas civilizaciones y su evolución hasta convertirse en una de las expresiones culturales más poderosas de la humanidad.
“De los griegos y romanos a la aparición del rock and roll, la novela gráfica explica cómo la música ha acompañado las guerras, los movimientos sociales y las transformaciones culturales”, comenta.
Pero hay una idea que funciona como brújula de toda la aventura: la música refleja lo que sucede en la sociedad.
“Puedes darte cuenta de qué está pasando con la sociedad a través de su música. Cuando es positivo, es maravilloso, pero cuando no, es terrible.
“En ese universo aparece el Servicio de Inteligencia Musical, una especie de FBI dedicado a vigilar las tendencias y proteger la calidad musical. Una agencia ficticia que, en mi opinión, no estaría de más en estos tiempos.
“La organización termina por convertirse en una amenaza para los intereses de las grandes corporaciones, que la consideran incómoda. Su estructura es destruida y Mr. Xcentrico consigue escapar, adopta el anonimato y se transforma en el superhéroe enmascarado”, relata.
Su escondite es una antigua productora de discos de vinilo abandonada después del terremoto de 1985. Ahí prepara sus operaciones y conserva su arma secreta: acetatos afilados que lanza contra sus adversarios como si fueran estrellas ninja.
Una escena que bien podría musicalizarse con un contrabajo acelerado, batería frenética y una guitarra surf que acompañe el vuelo de los discos.
Pero ¿quiénes son los enemigos de este peculiar agente secreto?
“Reggaetón, corridos tumbados y algoritmos bajo la mirase que la respuesta de Mr. Xcentrico no deja demasiado espacio para la diplomacia. Mi primera batalla está dirigida contra aquellas expresiones musicales cuyas letras considero nocivas, particularmente cuando reproducen mensajes misóginos o presentan a las mujeres como objetos sexuales”, revela el autor y héroe.
En su lista también aparecen los corridos tumbados, aunque hace una distinción importante: no rechaza necesariamente sus arreglos musicales.
“No tengo nada en contra de los corridos tumbados. Me parecen incluso geniales los arreglos, los requintos. El veneno está en las letras”, explica.
Su preocupación se concentra en los mensajes que glorifican la violencia, las armas y determinadas conductas que, considera, terminan por influir en la percepción de la realidad.
El planteamiento va más allá de una discusión sobre géneros musicales. Para el personaje, la música debería contribuir a enaltecer a la sociedad, no a manipularla ni a reproducir discursos destructivos.
“Sin embargo, el verdadero villano de esta historia no tiene necesariamente rostro humano. Se encuentra detrás de las pantallas, entre códigos binarios, reproducciones millonarias y recomendaciones automáticas. Es el algoritmo musical.
“Mi lucha, finalmente, es contra el algoritmo. Es desarmarlo”, afirma.
Mr. Xcentrico cuestiona que las plataformas digitales puedan convertir el número de reproducciones en una especie de certificado de calidad, mientras artistas con propuestas originales permanecen prácticamente invisibles.
La paradoja es evidente: una canción puede acumular millones de escuchas sin que eso signifique necesariamente que tenga una propuesta artística relevante.
En ese escenario, el superhéroe considera que las corporaciones y los sistemas de recomendación tienen una responsabilidad importante en la manera en que se consume y se descubre la música.
Y todavía hay otro enemigo que comienza a asomarse en el horizonte: la inteligencia artificial.
El personaje no plantea una guerra contra la tecnología por sí misma. Su preocupación aparece cuando la inteligencia artificial se utiliza para sustituir a los artistas, imitar estilos y llenar las plataformas de producciones que aparentan pertenecer a movimientos musicales históricos.
Para Mr. Xcentrico, resulta preocupante que la inmediatez termine por desplazar el conocimiento musical y la capacidad de reconocer el trabajo de los artistas originales.
Por eso, cuando habla de héroes, no se refiere solamente a personajes de historieta.
Sus verdaderos superhéroes son músicos como Jimi Hendrix, The Doors, The Beatles, David Bowie, KISS y Madonna, entre muchos otros.
“Los verdaderos héroes son ellos. Son los artistas que transformaron la música, construyeron movimientos culturales y dejaron una huella que, considera, no debería desaparecer bajo toneladas de reproducciones digitales”, sentencia.
No oculta sentirse distante de la inmediatez que domina buena parte del consumo musical contemporáneo. Sin embargo, ha construido una comunidad alrededor de sus proyectos radiofónicos y de su personaje.
La experiencia acumulada durante casi tres décadas con el Muñecón y su trabajo en espacios como Lounge King Radio forma parte de ese universo, en el que la música funciona como punto de encuentro entre distintas generaciones.
La banda sonora de esta aventura está por comenzar: surf, jazz, rock and roll y una buena dosis de espíritu rebelde.
Porque en este universo todavía hay una regla que no admite negociaciones: los verdaderos héroes no se miden por sus reproducciones, sino por la música que dejan para la historia.
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