En Gineceo, una genealogía en lengua materna, la poeta y ensayista Alejandra Atala reúne 14 años de ensayos, reseñas, cartas, presentaciones y reflexiones en torno a mujeres que transformaron la literatura, la espiritualidad y el pensamiento desde la palabra.
Publicado por Editorial Elementum, el volumen propone una conversación íntima con figuras tan diversas como la Sulamita del Cantar de los cantares, Sor Juana Inés de la Cruz, Emily Dickinson, Hildegarda de Bingen, Cristina de Pizán, Julia de Burgos, Rosario Castellanos o Clara Janés, a quienes la autora llama sus “amantes espirituales”.
El libro es también un recorrido histórico por voces que, desde distintas épocas y geografías, encontraron una manera propia de nombrar el mundo.
14 años de ensayos, reseñas, cartas, presentaciones y reflexiones
En entrevista con este diario, Atala cuenta que la idea nació como una revelación. Tras años de trabajo literario, talleres, programas de radio y labores académicas, advirtió que muchas de las mujeres sobre las que escribía permanecían fuera del conocimiento de amplios sectores de lectores.
“Creo que va a ser hermoso reunir esta arqueología viva que se me ha revelado a lo largo del tiempo”, afirma. Esa intuición dio forma a una obra que reúne a 20 escritoras y pensadoras unidas por un rasgo común: la capacidad de abrirse paso a través de la historia mediante una voz propia.
El concepto que articula el libro aparece desde el subtítulo. Para Atala, la lengua materna no alude únicamente al idioma natal.
“La lengua materna tiene que ver directamente con la manera en la que nuestras madres de todo el mundo nos enseñaron a nombrar, a nombrar la vida, a mirarla, a sentirla, a percibirla”, explica. Desde esa perspectiva, el lenguaje no se limita a una construcción intelectual. En él participan memoria, sensibilidad, cuerpo, imaginación y pensamiento.
Gineceo, una genealogía en lengua materna
La escritora subraya que se trata de una forma de hallar sentido más que de repetir discursos establecidos. “En esta lengua están implicados el alma, la mente, el cuerpo y el corazón”, señala. Por ello, Gineceo no se presenta como una clasificación de género ni como una lectura militante de la literatura, sino como una búsqueda del origen de la palabra y de las experiencias que la sostienen.
Ese mismo principio conecta a las protagonistas. Atala encuentra en ellas una disposición a hablar desde sí mismas, sin someterse por completo a cánones ni ortodoxias.
“Ponerse en juego es partir de sí”, sostiene. A su juicio, estas autoras asumieron el riesgo de expresar su pensamiento y su sensibilidad en contextos que con frecuencia intentaron relegarlas. De ahí que las considere herederas de una tradición viva capaz de dialogar con el presente.
La noción de “amantes espirituales” ocupa un lugar central en el libro. La autora retoma una idea del místico sufí Ibn Arabí para explicar que estas mujeres escribieron desde una experiencia encarnada. “No ignoran su cuerpo, pero mucho menos ignoran su espíritu”, dice. Esa integración entre vida y escritura explica por qué sus obras continúan interpelando a lectores de épocas muy distintas.
Más que interpretar a sus personajes, Atala buscó escucharlas. La conversación que establece con ellas parte de la lectura atenta de sus textos, de sus autobiografías y de sus contextos históricos. “Antes de hablar con ellas, las escuché”, asegura. El resultado es una obra híbrida que alterna ensayo, biografía, carta y meditación. En sus páginas conviven la investigación documental y la intuición poética, sin sacrificar el rigor ni el respeto por las vidas evocadas.
El libro continuará su camino entre nuevos públicos en septiembre
Atala reconoce que este largo intercambio transformó su propia mirada. “No soy igual. Claro que me han transformado muchísimo”, confiesa. La experiencia de internarse en las obras y vidas de estas creadoras reforzó su convicción de que la literatura posee la capacidad de mover, confrontar y abrir nuevas posibilidades de existencia.
Sobre lo que espera provocar en los lectores, la autora es clara: desea que encuentren una comprensión más amplia de la tradición cultural que heredamos. “Con la lectura de Gineceo, tendrán una visión más completa de la historia del mundo y de la poesía”, afirma. El libro continuará su camino entre nuevos públicos en septiembre, cuando Atala presente Gineceo en la Feria del Libro de Hidalgo, un encuentro que extenderá la conversación con estas voces indispensables allá de las páginas.
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